Desde 1736 La Representación de Semana Santa en Iztapalapa

viernes, 6 de abril de 20120 comentarios

Por: Ángel de la Rosa Blancas

Introducción
 
De unos años a nuestros días, la delegación Iztapalapa ha venido publicado diversos artículos en los que sostiene que la representación se inició por motivos relacionados al cólera morbus que se presentó en el lugar en 1833, en los que no hace referencia a sus fuentes documentales que le den certeza a su versión.
 
      Ante esta ausencia en sus apreciaciones históricas, nos dimos a la tarea de investigar en los archivos de la ciudad de México los documentos existentes que abordan el tema a fin de contribuir a dilucidar los antecedentes más remotos de la representación que le ha dado presencia al lugar donde nacimos y vivimos en los diferentes espacios nacionales e internacionales más allá del mensaje bíblico.
 
      Los testimonios encontrados datan del siglo XVIII. En ellos se señala que el  mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Lucas entregaba al gobernador de Iztapalapa, en su carácter de veinticinco pesos para la Semana Santa…
 
      En otro apartado se aclara lo sucedido con la carta que de Mexicaltzingo se le envió a Benito Juárez mediante la cual conoció la existencia de la Pasión en Iztapalapa, toda vez que con el sólo envío de la misiva se ha llevado ha venido difundiendo que el presidente "protegió" a la  representación…
 
      Por último, en un tercer apartado se anotan las vivencias de quienes fueron testigos de la presencia de viento, lluvia y ocasionalmente estruendos durante el desarrollo de la escena de la crucifixión en el cerro de la Estrella, y que hoy con nostalgia son recordados esos momentos y reflexionan sobre las causas terrenales de la ausencia…
 
      Las presentes líneas forman parte del libro "Semana Santa en Iztapalapa" que con motivo de un año más de la representación se reproducen partes de él en el presente documento.
 
      Agradezco al maestro Gerardo Carrillo Mateos y Manuel Arias Leal, encargados de la Coordinación de Cultura, María de la Luz Avilés Chávez, de Comunicación Social, y a Ángel Saldaña, encargado atención ciudadana, de la delegación Iztapalapa, por las orientaciones y reproducción del presente trabajo.
 
5 de abril de 2012   
 
 
 
 

La Semana Santa en Iztapalapa durante la época colonial
 
Fuentes Documentales
Del pasado lejano de la Semana Santa en Iztapalapa se hace alusión en dos documentos del siglo XVIII; uno es de carácter religioso y el otro civil: al primero corresponde el expediente que contiene los informes de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Lucas Evangelista del pueblo de Iztapalapa, que van de 1736 a 1799, los cuales están debidamente ordenados en el "Libro de Cuentas" de esta parroquia. El segundo documento que hace referencia a la representación en la localidad es el expediente que se integró con el juicio civil sobre las tierras de sus habitantes llevado a cabo por el gobierno virreinal de la Nueva España en 1782 y 1783, que con el título de "Testimonio de las diligencias practicadas sobre la averiguación de los bienes de la comunidad de Yztapalapa", está bajo el reguardo del Archivo General de la Nación.[1]
"Empiezo a pintar, pues; nadie se ría
de ver que titubea mi Talía,
que no es hacer buñuelos,
pues tienen sus ojuelos;
y no lo hallo, en mi conciencia,
comparación que tenga conveniencia
con tantos arreboles"
Sor Juana Inés de la Cruz
 
Al abordar el destino de los recursos provenientes por el arrendamiento de las tierras de la comunidad, el documento civil relata que parte del dinero obtenido de una de ellas servía para ayudar al representante de la comunidad en sus gastos de la Semana Santa. Así lo manifestaron los españoles de nacimiento radicados en Iztapalapa, Ignacio Avilés y Bonifacio Tenorio, en la audiencia judicial llevada a cabo ante el corregidor de Mexicaltzingo[2] el cinco de septiembre de 1782, al expresar en sus testimonios que los naturales del lugar poseían la ciénega nombrada los Terremotes, y los mayordomos de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Lucas Evangelista eran los encargados de recibir los ingresos por el arrendamiento de la ciénega, de los que tomaban veinticinco pesos cada año para ser entregados al gobernador del pueblo en su ayuda a los gastos de los "pobres apóstoles" de Semana Santa y en los ocasionados en su "República".
      De acuerdo a la autoridad judicial colonial, las investigaciones llegaron a cumplir con las formalidades jurídicas, dándole legitimidad a los párrafos donde los testigos hacen mención a la escenificación, que por su importancia en la historiografía del Vía Crucis en los Ocho Barrios, se transcriben textualmente las declaraciones hechas por los vecinos en el orden que fueron mencionados en líneas anteriores:[3]
 
"se halla un pedaso de tierra nombrado los Terremotes, el que a su entender ocupara en su longitud cosa de una cavalleria de tierra. Este asi mismo corre por quenta de los Mayordomos, y de los que produce en sus arrendamientos, ministran al que tiene el cargo de Governador veinte e cinco pesos cada un año para ayuda de gastos que logra en los Pobres Apostoles la Semana Santa y dar de comer a su republica algunas funciones que tienen"[4]
"Lo que produce el arrendamiento de pastos de un pedaso de tierra nombrado los Terremotes cituado entre dicha Sienega –Istapalapa-, y las tierras del Rancho que llaman los Tenorios, cuio tamaño ocupara cosa de una cavalleria, y por el que solamente percibe el Mayordomo aquel que tiene el cargo de Governador, veinte, o veinte y cinco pesos anuales, los que se hace juicio el declarante, se le contribuien para ayuda de los gastos que eroga en los Apostoles de Semana, y dar de comer a la republica, varias funciones que tienen en el discurso del año"[5]
 
Con relación a los testimonios religiosos contenidos en el "Libro de Cuentas", ahí están registradas las entregas de recursos que hacían anualmente los mayordomos de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Lucas al gobernador del pueblo para la Semana Santa del periodo que va del primer tercio al último año del siglo XVIII. La veracidad de sus reportes se confirmarían con las certificaciones que hicieron los "Visitadores de la Catedral de la ciudad de México" en cada uno de ellos. La siguiente cita de la hermandad, muestra los términos como fueron registrados los desembolsos que hacían por este concepto:
 
"Cientto y setenta y sinco pesos que en la misma conformidad de veinte y sinco pesos en cada un año de los siete que esta cuenta comprende é entregado al señor Gobernador de los naturales segun costumbre para ayuda de sus gastos la semana santa…"
Periodo: 1736-1742. (fs. tres No. 18)
 
Como se observa, entre ambos documentos existe una incuestionable vinculación histórica sobre el tema de la Pasión: además del lugar de los hechos y la temporalidad, en el pueblo de Iztapalapa durante el siglo XVIII; coinciden en señalar que los principales protagonistas eran los mayordomos de la cofradía del Santísimo Sacramento y los gobernadores de la localidad; así como en la cantidad de recursos y periodicidad de la entrega, veinticinco pesos anualmente.[6]
 
      Su vinculación demuestra que cuando los mayordomos y testigos mencionan "la Semana Santa" se referían a su representación, al expresar estos últimos en forma explícita que los recursos entregados eran para la "ayuda de gastos que logra en los Pobres Apostoles la Semana Santa", refiriéndose a personas físicas las encargadas de escenificar la escena. Por lo tanto, al manifestar los administradores de la cofradía los "recursos entregados al gobernador para la Semana Santa", se concluye  que también se referían a la representación escénica de la Pasión de Jesús.
 
      Al manifestar los administradores de la cofradía que al representante de la comunidad se le entregaban los recursos para la representación dejan por asentado que él era el responsable de organizarlas en la comunidad, como también en sus homólogos recaía la responsabilidad de su realización en los demás pueblos de la capital virreinal, tema del cual se hace referencia en el siguiente apartado.
 
El gobernador, encargado de la representación
Después de haber sido las órdenes mendicantes las promotoras de las representaciones teatrales en la Nueva España como parte de su estrategia evangelizadora, a partir del siglo XVI empiezan a salir de su control y de la Iglesia, quedando en manos de los pueblos su realización en el siglo XVIII, particularmente las de Sema Santa; por la redacción del decreto del arzobispo de México, Manuel Rubio y Salinas de 1757, la Iglesia aceptaba que la representación de la Pasión en un número considerable estaba en manos de los  pueblos y que sus gobernadores eran uno de sus principales encargados de organizarla; la disposición eclesiástica, al mismo tiempo que instruía a los representantes religiosos las acciones que deberían tomar con respecto a las escenificaciones de la "Pasión de Cristo Nuestro Señor" en las localidades de "los indios", que en su lengua llamaban nescuitiles -ejemplo a seguir-:[7] menciona en primer término a sus gobernadores como los responsables de su escenificación:
"mandamos, que los jueces eclesiásticos, curas beneficiados, sus vicarios, R.R.PP. <reverendos padres> curas ministros y coadjutores de este dicho Arzobispado <de México>…notifiquen respectivamente á los gobernadores, alcaldes, regidores, merinos, topiles, cantores ú otras personas a cuyo cargo es en las cuaresmas la representación de la Pasión de Cristo Nuestro Señor, que comúnmente llaman Nescuitiles; y en las fiestas las danzas de los santiaguitos, bien se ejecuten en las iglesias capillas de los pueblos, o en otra parte de su jurisdicción…[8]
Otro de los testimonios que refuerzan la afirmación de que dicha responsabilidad recaía en los gobernadores, son las solicitudes que por escrito hacían los pueblos a la autoridad eclesiástica de su localidad para que se les permitiera su realización. De las consultadas, en todas aparece la firma del gobernador, lo que fortalece la idea de que no sólo él era el principal encargado de organizarla en sus comunidades sino el único formalmente ante la autoridad.[9]  
      En Iztapalapa, al igual que en los demás pueblos, su representante era el responsable de organizar la Semana Santa al recibir de manos de los mayordomos de la cofradía del Santísimo Sacramento los recursos destinados a su representación.
 
      Otra prueba más que demuestra que el gobernador era el encargado de la escenificación, que al mismo tiempo es un testimonio que era un acto colectivo realizado al margen de los rituales religiosos de la parroquia de San Lucas, es el haber registrado los administradores de la cofradía, en forma separada, los recursos que le entregaba a él, de los que le suministraba al templo de la localidad en los Días Santos[10] que será el tema a tratar en el siguiente apartado.
 
Recursos al gobernador y a la parroquia  
En el "Libro de Cuentas" se encuentran los registros de los dos tipos de gasto que efectuaban los mayordomos en la Semana Mayor; uno era el que comprendía la ayuda al gobernador para la representación de la Semana Santa del pueblo, que para 1799, la cantidad se había duplicado, al ascender a 50 pesos. Así lo menciona la siguiente cita que fue tomada del expediente que contiene el litigio sobre tierras de Iztapalapa, confirmándose la cantidad entregada con los reportes de los administradores de la cofradía del Santísimo Sacramento que es la segunda que a continuación se menciona: 
"El lic. Don Manuel Lucio Bazel y anombre del pueblo de Iztapalapa sujeto a la parcialidad de San Juan de quien soy apoderado General: como me proceda digo: que ha llegado a mi noticia…los Yndios arrendada clandestinamente una ciénega que llaman Rancho Viejo y en el que comen mil cabezas de ganado a un don Manuel de Ortega vecinos del mismo pueblo por tan corta pensión, como el de pagar misas…ceras y aceite que se consume en la iglesia en el año, cincuenta pesos para la fiesta del pueblo y otros cincuenta para la Semana Santa…" [11]
 
"…cincuenta pesos para la fiesta del pueblo y otros cincuenta para la Semana Santa…"[12]
Con respecto a los  recursos canalizados por los mayordomos a la parroquia de San Lucas en la Semana Mayor, tenían como finalidad comprar los materiales necesarios en el arreglo del altar que llamaban "Monumento";[13] en pagar a los sacerdotes encargados de las confesiones y misas del Sermón; así como las gratificaciones a quienes participaban en la escena de la representación del "Lavatorio de pies" y en las "Procesiones de sangre", siendo registrado por los administradores de la cofradía en la forma que a continuación se describe:
 
"a los que cargaron la cera, fruta, y demás necesarios para la Semana Santa le pague D.o ooo,6".
Año: 1785
 
"Siete pesos y cuatro tomimes que eneste tiempo y las de Juebes Santto arrazon de doce reales encada uno sean distribuido según conforme entre los dose pobres del lavattorio"
Periodo:1743-1747
 
"6 de abril se pagaron diez pesos del ayudante cofesor, ocho pesos del sermón de Pacion, y tres pesos de la procecion de Jueves Santo"
28 de febrero de 1779
 
"Veinte y un pesos pagados a nuestro señor cura á razón de tres pesos en cada año para los indios de la procesión de sangre de Jueves Santo en la noche de los siete años que comprende esta cuenta".
  Periodo 1736-1742
 
"Gastos menudos de Semana Santa. Primeramente un listón morado (0.3)[14]. Olores para las casueletas (1.0)  Quartillo y medio de agua de azar (0.7). Un libro de plata (0.2). Una matraca y un brazo para la lámpara (o.2). Chocolate a los veladores (2.2). A los pobres del lavatorio (1.4). -total gastado: 6.4 pesos-
Periodo: 1772-1799
 
Con el objetivo de tener una idea más precisa en qué consistían cada uno de estos conceptos, debido a que su práctica tenía características que en la actualidad no se observan, en las siguientes líneas se hace un breve comentario de ellos. También se hacen las observaciones necesarias a uno de los informes de la cofradía por la razón de que no fue elaborado con la claridad necesaria, dando posibilidad a que se relacione este gasto con los recursos entregados al gobernador de Iztapalapa.
Respecto a este último punto se encuentra el informe del administrador que abarcó el periodo de 1753 a 1758. En él se anotó que los veinticinco pesos proporcionados al gobernador sirvieron a la "compostura del Monumento". En las iglesias de la capital virreinal principalmente de ese tiempo, le asignaban una cantidad importante de recursos a su arreglo debido a lo común que era utilizar en él filigranas que darían pie a comentarios públicos en torno a su soberbia presentación.[15] Dado el monto de recursos señalados en el informe, hace suponer que lo gastado podría haber servido para cumplir con lo acostumbrado en esas iglesias. Pero no fue así. Los recursos que destinaba la parroquia al arreglo del altar eran modestos, al no pasar de siete pesos en total cada año.[16] La confusión se debe al no haber sido elaborado correctamente el reporte del mayordomo. Baste decir, en el apartado donde se hace mención al concepto del "Monumento" se incluyen otros más. Su lectura habla por sí misma del enredo creado por el administrador de la cofradía al incluir varios conceptos en un sólo apartado:
 
"Al Gobernador de este pueblo se le dan según costumbre veinte y cinco pesos cada año para la fiesta otros veinte y cinco pesos también cada año por Semana Santa para la compostura del Monumento, los arrendados de los Terremotos quatro pesos del  San Lucas y cuatro pesos el dia de la Fiesta del Titular por varias razones le he entregado al Gobernador"
 
De 1736 a 1771, los recursos entregados a la parroquia de de San Lucas para cubrir sus gastos del "Monumento" fueron registrados en forma dispersa, sin orden alguno. Después de este periodo, fueron anotados en un solo apartado que llevaría el nombre de "Gastos menores", ratificando la connotación del título el poco monto destinado al arreglo del altar del templo antes y después a este año. Con lo cual queda aclarado que los veinticinco pesos ahí señalados no fueron para este fin religioso como induce a pensar el reporte. 
 
 "Hacemos mandas, llegamos de rodillas hasta el altar mayor, nos ensangrentamos el pecho con pencas de maguey, nos coronamos de espinas, pedimos perdón, cubrimos a nuestros santos con el luto violeta de las mantas, nos encapuchamos, pagamos nuestras culpas y castigamos nuestros pecados con saña. La crueldad contra nosotros mismos va más lejos que la misericordia de Dios"
Elena Poniatowska. Se cumple otro ciclo del inmenso relajo que es la crucifixión del hijo de Dios. La Semana Santa en Iztapalapa. La jornada 19 de marzo de 2008
 
Las "procesiones de sangre" era la otra actividad auspiciada por la parroquia del lugar. En ellas, sus sacerdotes distribuían tres pesos entre las personas que se iban sangrando durante el recorrido motivados por su fe, en un acto de penitencia o por el interés económico. Esto no obstante que para esos años la Iglesia las llegó a prohibir por considerarlas indignas a la fe católica[17].
 
 
 
En la soledad yo canto
A aquel que es mi Dios.
En el lugar de la luz y el calor,
En el lugar del mando,
El florido cacao está espumoso,
La bebida que con flores embriaga…
(Colección de cantares mexicanos,
Fol.30r-30v)
 
También contraviniendo las órdenes de sus superiores, los mayordomos proporcionaban recursos a los sacerdotes de la parroquia de San Lucas para la "compra del chocolate". Su consumo estaba destinado a las personas que se quedaban a velar el "Monumento" el Jueves Santo en la parroquia. Desde el punto de vista histórico, la práctica del consumo del chocolate se encuentra en las ceremonias religiosas prehispánicas,[18] estima que sugiere que los nativos podrían ver visto durante la velación, una forma de realización del ritual de acuerdo a sus creencias ancestrales que en esos años todavía se observaba su arraigo en la población nativa. Bajo estas condiciones, el ofrecimiento de la bebida por parte de los sacerdotes podría considerarse como una actividad más de la parroquia con el propósito de atraer a la población a que participara en sus actos litúrgicos.
 
      Después de hechas estas observaciones, así como a partir de la veracidad de los informes de los mayordomos de la cofradía y los del juicio por tierras de 1782, al haber sido certificados en su momento por sus respectivas autoridades jurisdiccionales, y la evidente vinculación histórica entre ambos escritos al contener los mismos elementos de contemporalidad, espacio y protagonistas, lleva a concluir que estos documentos constituyen fuentes históricas fehacientes que demuestran que el Vía Crucis de los Ocho Barrios del pueblo de Iztapalapa tiene sus antecedentes en la época colonial.
 
 
Testimonios de vecinos
Además de los documentos, en la memoria colectiva de las actuales generaciones del pueblo de Iztapalapa está presente que la Semana Santa viene de la Colonia, haciendo notar algunos de ellos que el objetivo era convertir al catolicismo a sus antepasados:
 
"El Chicopas" –Rafaél Álvarez Pérez,[19]  nos comentaba que la Semana Santa viene de la Colonia, y que fue hecha para que nuestros antepasados creyeran en la fe católica y dejaran de hacer sus ritos prehispánicos en sus casas, en el Cerro de la Estrella, y hasta brujerías que los frailes las consideraban hechuras del diablo…"
Ceferino Santillán Morales. Barrio de San Miguel
Cuatro veces Mayordomo de la Virgen del Carmen y una de San Lucas Evangelista
 
"Mi tío Manuel –Maguey Cedillo, Barrio de San José-[20] decía que como Iztapalapa era muy rebelde, reacio a ser dominado, los franciscanos introdujeron la Semana Santa en nuestro pueblo".
Jerzaín Mariano Frías Solano. Barrio de San José.
Ex capitán de los Romanos, 1993.
 
"Tuve un maestro –Facultad de Filosofía y Letras UNAM- que nos enseñó cómo el teatro sirvió para evangelizar a los pueblos nativos. En Iztapalapa así fue. No hay otra explicación histórica"
Juan Luis Guillén Jiménez. Barrio de San Pedro.
 
"La Semana Santa viene de la colonia. Así me lo dijeron mis abuelos. Lo del cólera morbus sólo son las festividades en honor al Señor de la Cuevita"
Arturo Santillán. Barrio de San Pablo
Ex mayordomo de La Santísima Trinidad.
 
"En las clases de español les explico a mis alumnos de secundaria que los frailes introdujeron el teatro como medio para evangelizar a los habitantes de la Nueva España. Un ejemplo que hasta la fecha se perdura son la pastorelas que en Acolman empezaron a realizarse".
Alfredo Mosco Reyes. Barrio de San Pedro.
Organizador de la Semana Santa de la capilla de San Pedro Iztapalapa de 1982 a 1999.
  
Notas periodísticas
Al escribir sobre los antecedentes en la comunidad, las notas publicadas en diarios de circulación nacional antes de 1973[21] mencionan que la Semana Santa de Iztapalapa tiene sus orígenes en la época novohispana:
 
 "Se trasladaron ayer a Ixtapalapa para presenciar las ceremonias profano-religiosas del Viernes Santo…La visión evocadora de los simulacros con que los frailes del siglo XVI ilustraron…En consecuencia, sólo puede observarse esta persistencia de los usos coloniales…"
Excélsior, 3 de abril de 1920, primera plana 
"Hasta nuestros días, se han venido celebrando en Ixtapalapa, las viejas costumbres legadas por la colonia, en la que los nativos de carne y hueso, representan a los personajes que intervinieron en la tragedia del Gólgota"
La Prensa, 27 de marzo de 1937, p. 7, por Cirino A. Pérez
 
"El histórico pueblecillo de Ixtapalapa puede ufanarse de ser, hoy por hoy, uno de los poquísimos lugares de la República en donde aun se celebran "De bulto" las distintas y tradicionales fases de la Pasión de Cristo, y los más curioso se conmemora como en tiempos de Don Félix María Calleja.
La Prensa, 16 de abril de 1938, p. 22.
 
"Como todos los años, en la vecina población de Ixtapalapa se efectuó la celebración profana que rememora pasajes de la Pasión de Cristo y que los vecinos de la localidad, de raza indígena la mantienen tradicionalmente, pues la costumbre arranca desde la época colonial"
El Universal 12 de abril de 1941 p. uno por Arnulfo Ireza.
 
"La CCXI representación del Vía Crucis del Viernes Santo en el pueblo de Ixtapalapa…" –indicándonos que proviene de 1761-
Novedades 1º. de abril de 1972 p. 7. Por Fernando Martí
 
Observaciones a la delegación Iztapalapa y al Comité Organizador de Semana Santa
Con el objetivo de que las actuales y futuras generaciones no tengan una visión desvirtuada de su pasado, a continuación se le hacen las aclaraciones a los funcionarios de la delegación Iztapalapa, principalmente a sus cronistas, y al Comité Organizador de Semana Santa de Ixtapalapa, A.C., en los documentos donde han difundido datos que difieren sobre el origen y  lo acontecido en los temas relacionados a la representación del Vía Crucis en los Ocho Barrios del pueblo de Iztapalapa. 
     
Más quejas pretendo dar
en sencillo tosco y llano,
que el hablar muy cortesano
no es término de cobrar.
Sor Juana Inés de la Cruz
 
Al revisar los antecedentes registrados en el siglo pasado, se encontró que en los artículos periodísticos de los años de la década de los setenta, como nunca antes, se observa el interés en difundir el año de inicio de la Pasión en Iztapalapa. El primer comunicado apareció en 1973:
 
"Esta celebración data de tiempo inmemorial, pero se presume que tiene cuando menos 120 años de estarse efectuando ininterrumpidamente"
Ovaciones, 21 de abril de 1973, primera página, por Leonardo Valadez.
 
Sin mencionar la fuente de información la nota nos remite a 1853, año que se distinguió porque estaba presente una epidemia en el centro del país que había iniciado en 1850,[22] y sería un año antes de haberse presentado la enfermedad en Iztapalapa, 1854, de la cual todavía en la actualidad sus habitantes tienen presente los recuerdos que sus antepasados les comentaron de esta enfermedad. [23]
 
      Al año siguiente, en 1974, se publicó que la representación se había iniciado en 1831("Así fue la escenificación número 134 de la pasión en el pueblo de Iztapalapa", El Universal, sábado 13 de abril de 1974, p. 6), un año después de una más de las  epidemias presentadas en el Distrito Federal[24].
 
      Las publicaciones expresan que quienes le habían proporcionado esas fechas "buscaban" que el inicio de la escenificación coincidiera con un hecho trascendente habido en la comunidad, que no había otra que las epidemias concurrentes que se presentaban aquí, por el vínculo del dolor de su población causado por estos males con el mensaje de la Pasión y Muerte de Jesús: "…podemos decir que se trata de tiempos históricos muy distintos. En la iglesia se conmemora la muerte de Cristo y ello remite a una reflexión sobre el ciclo vital: la muerte está en la vida igual que el nacimiento. La fiesta de afuera, en cambio, pertenece a fechas registradas empíricamente. Constituye testimonios de un dramático momento vivido por los habitantes del pueblo de Iztapalapa…".[25]
 
      Que en forma más notoria fue la nota publicada en 1975, muy cercana al tiempo cuando a causa de las pérdidas causadas por la epidemia de 1813, el procurador de los naturales de los pueblos del curato de Ixtapalapa solicitó ayuda para enfrentar  la situación:
 
 "Ha sido tal el estrago que ha ocacionado la Epidemia y principalmente la escaces o indigencia que ya van muertos mas de mil y ciento, aun están postrados mas de ochocientos y todavía hay sentenares de combalecientes, a quienes todavía es necesario algún auxilio de alimentos por tanto A Vuestra Excelencia suplico conceda a los expresados Pueblos el socorro espresado en lo que recivirá merced y gracia"[26] 
Lo anterior confirma aún más esa pretensión, que lograron en 1976, al señalar los medios de comunicación que la representación dio inició en 1834, un año después de una de las epidemias que por su significado en su vida religiosa tienen presente los habitantes de los Ocho Barrios en la actualidad:
 
 "Y viene la escenificación, repetida año con año desde 1834".
El Universal, La Prensa y El Sol de México, del 17 de abril de 1976.
 
No señalaron las causas del inicio de la representación sólo su fecha, pero es probable que al reflexionar que su versión sería poco creíble, debido a que es entendible que en este año la comunidad todavía se encontraba en una situación de emergencia al haber pasado escasos seis meses de la devastadora enfermedad, al siguiente año, en 1977, decidió, como también lo fue en sus anteriores declaraciones, en forma unilateral, cambiar su versión al señalar que se inició diez años después de haberse presentado la epidemia.
 
 
"La Pasión en Iztapalapa, se celebró conforme a la tradición de 134 años -1843-"
El Universal, La Prensa y Excélsior del 9 de abril de 1977.
 
 "La tradición arranca en 1843, en que una epidemia azotó a la población…"
El Heraldo de México, La Prensa, del  25 de marzo de 1978.
 
Dándolo como un dato correcto, a partir de 1984 la delegación Iztapalapa ha venido difundiendo en forma abierta que la representación de la Semana Santa en los Ocho Barrios del pueblo de Iztapalapa parte de 1843, a causa de la epidemia del cólera morbus ocurrida diez años antes en este lugar.
 
"Según información proporcionada por las autoridades de la Delegación Iztapalapa, la representación de La Pasión de Cristo en esa localidad tiene su origen en la tercera década del siglo XIX debido a una epidemia de cólera"
La Prensa, 21 de abril de 1984, p. dos, por Alfonso Fernández
 
A su versión de que la Semana Santa se inició por una de las tragedias más sentidas de que tiene memoria el pueblo, en años posteriores la relacionó a uno los sentimientos religiosos más profundos de la colectividad de los Ocho Barrios, al añadir que ésta la llevan a cabo en agradecimiento al Señor de la Cuevita por haber erradicado el mal en la localidad en 1833.
 
      En estos artículos periodísticos como en los posteriores, como tampoco en sus libros, la delegación no hace mención de documentos o versiones de los vecinos que le den sustento a su afirmación. Por su parte, la población del lugar tiene presente en su memoria colectiva que las festividades de "Septiembre" son las únicas actividades relacionadas a la epidemia, y por lo mismo, la representación no tiene ninguna relación con el cólera morbus, como se comprueba en el siguiente apartado.
 
El Señor de la Cuevita y la escenificación de la Semana Santa
En 1833 se presentó en la República mexicana una epidemia más. Con relación a sus orígenes y alcances, es ilustrativa la siguiente cita:    
"La epidemia tuvo sus orígenes en "Asia y Africa, propagándose después en Europa e introduciéndose en nuestro país en este año. Fue tal la magnitud que en ese 21 de marzo, el Gobierno del Distrito Federal publicó un Bando con el fin de que tomaran medidas sanitarias que mitigaran los estragos de la epidemia. En el mismo sentido, el tres de agosto del mismo año, el Congreso General acordó instruir al Gobierno Federal, representado por Valentín Gómez Farías, "publicar el Decreto mediante el cual se ordena tomar providencias"[27]
Y en igual forma que los habitantes de Santa Rosa Xochiac, San Ángel, de atribuirle a una imagen católica la erradicación de la epidemia, los sobrevivientes del pueblo de Iztapalapa hicieron lo propio con el Señor de la Cuevita, y en "acción de gracias", le prometieron hacerle por generaciones sus festividades anuales:
"Los pocos sobrevivientes en Iztapalapa, reuniéndose, decidieron encaminarse al templo del santuario donde se veneraba la imagen del Señor de la Cuevita. …Le prometieron la celebración de una misa en desagravio de sus culpas y se comprometieron a que en lo sucesivo, año tras año, harían lo mismo, transmitiendo a sus descendientes la misma devoción…"[28]
 
La vigencia de la leyenda en Iztapalapa hasta nuestros días, se debe a su transmisión verbal de generación en generación, así ha sido la forma tradicional de preservar sus principales acontecimientos. Entre los innumerables hechos históricos que tienen presentes se encuentra las referidas a la Semana Santa: con la seguridad de su veracidad al habérselos transmitido sus antepasados, saben que los orígenes la escenificación en la localidad no tiene ninguna relación con el cólera morbus de 1833, y si en cambio, sus antecedentes la ubican en la época colonial:
 
"Cuando salí de Cristo -1930- los organizadores no me mencionaron que la Semana Santa se debiera al cólera morbus. Tampoco mis padres me lo dijeron. Lo que sí son las fiestas de Septiembre que hacemos en el Santuario al Señor de la Cuevita todos los barrios, tocándole al tercer domingo a los de Axomulco –Barrios de San Miguel, San Pablo, San Pedro, San José y La Asunción, y al cuarto domingo a los de Atlalilco – Barrios  de San Ignacio, San Lucas y Santa Bárbara- Durante unos quince años fui encargado de estas fiestas por parte de Axomulco.
Florencio Cano Vázquez. Barrio de San José.
Decano de quienes han representado a Cristo. 98 años de edad.
 
"De 1965 a 1968 interpreté a Jesús. Nunca, ni en los ensayos o en otro momento nos comentaron que la Semana Santa se debía a que nuestros antepasados lo hayan iniciado como manda al Señor de la Cuevita por haber erradicado el cólera morbus. Lo que no hay duda que el pueblo celebra las fiestas al Señor de la Cuevita por la epidemia"
Manuel Neria Mosco. Barrio de San Pedro. Hoy vive en la Purísima Ia, delegación Iztapalapa. 
 
"En acción de gracias por haber erradicado el cólera morbus, al Señor de la Cuevita le hacemos sus "Festividades de Septiembre". La Semana Santa es otra cosa. Yo salí de apóstol antes de que me casara, en 1956"
Gilberto Guillén Medina. Barrio de Santa Bárbara.
Presidente de la capilla de Santa Bárbara de 1979 a la fecha. 
 
"La escenificación no proviene por el cólera morbus como nos quiere hacer creer la delegación de Iztapalapa Lo único que hacen es acomodar las fechas a su antojo. Todos sabemos que la única fiesta relacionada al cólera es la del Señor de la Cuevita"
Rodolfo Vázquez Neria. Barrio de San Pedro 2008-2010
Presidente de la capilla de San Pedro
 
"En ningún momento mi padre me comentó que la Semana Santa viene del cólera, y eso que anduvo metido en todas las festividades del pueblo. Lo que sí son las mayordomías del Señor de la Cuevita"
Reyes Flores Luna. Barrio de San Ignacio.
De su papá heredó el cargo de Encargado del Señor de Chalma del "medio pueblo" de Atlalilco del mes de agosto.
 
"Mi familia por generaciones ha participado en la Semana Santa: mi padre, Pedro Mosco Salazar, participó de soldado romano; mi abuelo, Paz Mosco Ramírez, representó a Anás, yo de longinos que clavaba la lanza a quien representaba a Cristo –Mario Ubaldo- de 1970 a 1973. De ninguno de ellos ni de los organizadores escuché que la Semana Santa se escenificara en honor del Señor de la Cuevita por haber erradicado el cólera morbus en 1833"
Alfredo Mosco Reyes.
 
 "Mi abuela Luz Tejeda vivió cuando se presentó el cólera en el pueblo. Ella vivió 114 años… fueron tantos los muertos y tan rápido que en la "Casa blanca" en el "Mezquite" del Barrio de San Miguel, tuvieron que abrir otro panteón es por donde ahora está el edificio de teléfonos… Lo de la Semana Santa no tiene nada que ver con el cólera. El Señor de la Cuevita sí…"
Federico Domínguez Rodríguez. Barrio de San Miguel.
Ex tesorero del Señor de la Cuevita de Axomulco  
 
"Nunca se ha escuchado en el pueblo que la Semana Santa se inició con lo del cólera, Nunca así me lo comentaron don Santiago y principalmente con Pepe, su hijo. Ellos por muchos años fueron sus organizadores. Lo único que llegaron a decir que sus antepasados les habían heredado esa responsabilidad"
Ceferino Morales Santillán. Barrio de San Miguel
Cuatro veces mayordomo de la Virgen del Carmen
 
"Todos los del pueblo hemos participado en algún momento de nuestra vida en La Semana Santa. Nunca se ha dicho que se hace por lo de algunas de las epidemias que se han presentado en el pueblo: las últimas que han sido una verdadera desgracia para nuestros abuelos han sido la de 1833, 1854 y la de 1918… Los de la delegación, más el delegado, no saben nada de nuestra historia. Nunca han valorado lo que es nuestro, más bien se han aprovechado de ellas… "
Francisco Núñez Juárez. Barrio de San Lucas.
Vecino ampliamente reconocido por sus conocimientos en historia y defensor apasionado de las costumbres y tradiciones  del pueblo de Iztapalapa.
 
 "Nunca he escuchado ni tampoco hacemos referencia a que alguna de las dos representaciones de Semana Santa que se escenifican simultáneamente en el pueblo de Iztapalapa tengan sus orígenes en 1843. La nuestra que es la de La Sociedad de Nazarenos que llevamos a cabo en el atrio del Santuario del Señor de la Cuevita y en las principales calles de los Barrios y Leyes de Reforma. Tenemos muy claro que empezó en 1895 y sus antecedentes se relacionan con personas que venían del Peñón de los Baños al pueblo años atrás. Los primeros encargados fueron Juan Zúñiga, Manuel León, Hilario Ramírez Martínez y Mauricio Guillén. La otra representación, la de la explanada Cuitláhuac y que termina en Cerro de La Estrella tampoco alguna vez han hecho referencia sus organizadores que tenga alguna relación al cólera morbus. En el pueblo no se tiene memoria de que así haya sido"
Isabel Aguirre. Barrio de Santa Bárbara
Encargado de la Sociedad de Nazarenos de la Parroquia de San Lucas de 1971-76 y 1998-2003, y Mayordomo en 1993.
 
 "Aquí en el pueblo sabemos por pláticas de nuestros abuelos que la Semana Santa no viene por el cólera morbus. Eso sólo lo dice la delegación por cuestiones mediáticas. Es más bien un  provecho que de ella sacan al decir que ellos saben mejor que nosotros el origen de la representación de La Pasión. Pero no es así".
Felipe Salazar Blancas. Barrio de San Miguel  
 
Investigaciones sobre el Señor de la Cuevita 
Las investigaciones sobre el Señor de la Cuevita confirman lo expresado por los vecinos, de atribuirle a esta imagen el haber erradicado el cólera morbus que azotó a Iztapalapa en el primer tercio del siglo XIX, y en correspondencia, la comunidad le hace las festividades de "Septiembre"; son las únicas actividades colectivas del pueblo en agradecimiento al Santo Entierro[29] por el milagro.
      De las investigaciones, la de Jesús María Rodríguez que lleva por título "Iztapalapa, trono de Nuestro Señor de la Cuevita"[30] contiene la leyenda de la aparición de una imagen del Santo Entierro en una cueva del cerro de la Estrella; la imploración que le hicieron los habitantes del pueblo a fin de acabara con el cólera en 1833, y su compromiso de hacerle sus festividades anuales; la iniciación de la construcción del escenario en el santuario para la Semana Santa durante la década de 1960. Es un trabajo con todos los aspectos importantes sobre la imagen. Con relación al origen de la representación, únicamente dice: "Desde tiempo inmemorial se ha realizado la escenificación de la Semana Santa". No hay una sola línea que indique tener la representación alguna relación con la epidemia de ese año o que se escenificara en honor al Señor de la Cuevita.
      Con relación a la epidemia, el trabajo: "El Señor de la Cuevita del pueblo de Iztapalapa",[31] anota los relatos que señalan que por ese motivo los habitantes del pueblo le hacen sus festividades anuales en los dos últimos domingos del mes de septiembre.  De la Semana Santa, no hay narración alguna que la relacione con la imagen.
      Existen otras investigaciones profesionales, las cuales retoman la versión de la delegación en forma absoluta sin haber verificado su veracidad.[32]
       
Versiones de los organizadores  
Por lo que respecta al "Concilio de la Semana Santa",[33] en ningún momento declararon que la representación de la Semana Santa se debiera en agradecimiento al Señor de la Cuevita: en la entrevista que el investigador Vicente Mendoza les hizo a los encargados del Concilio, Santiago Guerra y a Porfirio González en 1945,[34] no mencionaron que la escenificación se debiera a este motivo. Para mejor valoración del trabajo, que es el primero sobre el tema de la representación del Vía Crucis en los Ocho Barrios, la investigación contiene las escenas del Jueves y Viernes Santo. También hace referencia al libreto de Los Cuatro Concilios y a los pasajes de la obra El Mártir del Gólgota. Por lo mismo, fue un trabajo serio y amplio, donde no podría haber faltado la referencia del cólera o del Señor de la Cuevita si hubiera sido la razón de la iniciación de la representación en el lugar.
 
      Quien sí empezó a difundir que la Semana Santa se relaciona al Señor de la Cuevita fue la nueva representación que sustituyó al "Concilio" en 1995, denominada Comité Organizador de la Semana Santa de Ixtapalapa A.C., al dejar señalado en el Primer Capítulo de sus Estatutos:
 
"Esta organización tendrá por objeto: El resguardo, defensa y organización de la Tradicional Representación de Semana Santa en la Delegación Iztapalapa, originada en 1843 en agradecimiento al Sr. de la Cuevita por el milagro de haber erradicado el cólera morbus y celebrada ininterrumpidamente a través de la unión de los  pueblos prehispánicos de Axomulco y Atlalico"
 
En correspondencia a esta versión, los presidentes del Comité Organizador por separado han venido difundiendo que esa fue la causa del inicio de la representación;[35] al igual que la delegación Iztapalapa, no exponen los testimonios documentales que respalden su afirmación.  
 
Versiones de los cronistas de la delegación Iztapalapa
Por haber iniciado sus funciones públicas relacionadas con la historia y la crónica de Iztapalapa en los setenta, Jorge de León debió haber conocido las notas periodísticas publicadas en estos años, en los se hace mención al inició la representación. Que de no haber estado de acuerdo con los datos difundidos, habría sido oportuno que hubiera hecho  un señalamiento público aportando al mismo tiempo datos que llevaran a un acercamiento a la verdad histórica sobre este tema.
     Como una tarea obligada por parte de los funcionarios de la delegación Iztapalapa de esas áreas, De León escribió en 1986:
"El investigador Gorbe Trueba, quien fuera director de Monumentos Coloniales del INAH, mencionó sin señalar la fuente que Fray Bernardino de Sahagún, padre de la etnohistoria y quien según él fuera maestro del Seminario de Lenguas que existió en el convento de Culhuacán, aledaño al Cerro de la Estrella, inició la representación de Iztapalapa, usando como rememoración del calvario el Huixachtepetl, lugar donde cada 52 años se realizaba la ceremonia del fuego nuevo"[36]
Al revisar el trabajo de José Girbea Trueba que lleva por título Culhuacán, se observa que el cronista no interpretó fielmente lo escrito por el investigador. Para aclarar este punto se reproduce textualmente lo anotado por del funcionario del Instituto Nacional de Antropología e Historia:
"El terreno en el cual se asentaron los colhuas está formado por rocas de origen volcánico de donde se extrae la durísima piedra llamada ·recinto· que sirviera para construir el templo indígena, cuya plataforma aún puede distinguirse en el lugar donde se construyó más tarde la capilla cristiana llamada El Calvario….Su proximidad al cerro de la Estrella donde se efectuaba la ceremonia del Fuego Nuevo cada 52 años, o ciclo indígena hace suponer la importancia que tuvo en la época prehispánica el señorío de Culhuacán…El seminario se honró con la visita de notables personajes…entre los cuales el más destacado Fr. Bernardino de Sahagún, se dice impartió cátedra en él"[37]
 
En este párrafo no se menciona la palabra La Pasión, u otra de las acepciones de la escenificación, como tampoco aparece en otra parte de la investigación. El trabajo contiene la historia y características del convento de los agustinos localizado en Culhuacán, sirviendo el párrafo como referencia geográfica  de la ubicación del inmueble.[38]
 
      Lo que realmente hizo fue tomar algunos términos del libro y adecuarlos a modo, para dar una explicación pública del origen de la Pasión de Iztapalapa, tergiversado la historia de ambos pueblos.
      Dejando atrás esta versión, Jorge de León declaró al periódico La Jornada[39] que la representación llevaba 164 años, correspondiendo con la versión que ha venido difundiendo la autoridad de la demarcación.      
      A su vez las cronistas de la delegación, Beatriz Ramírez González y Silvia Zugarazo, como una forma de corresponder con la versión oficial, han venido sosteniendo que la escenificación parte de 1843 por el cólera morbus, adicionándole que en un principio las representaciones se llevaban a cabo con imágenes.[40] Sobre el primer punto ya quedó aclarado en líneas anteriores. Respecto a este último, en las siguientes citas se destaca que las escenificaciones fueron realizadas con personajes de "carne y hueso" que ha llevado a que sea uno de los temas emblemáticos del pueblo de Iztapalapa:
 
"El pintoresco espectáculo en Ixtapalapa. Numerosos indígenas, luciendo abirragados trajes, representaron a lo vivo algunos pasajes de la pasión"
Excélsior, 20 de abril de 1919, primera plana.
 
"Ixtapalapa. La ceremonia dilató cerca de tres horas y la multitud no obstante el sol que enviaba sus rayos triplicados, se mantuvo en su puesto, en actividad expectante, recordando la dolorosa tragedia del Calvario que estaba siendo representada tan a lo vivo"
Excélsior, 26 de marzo de 1921, p. 4
 
De los testimonios más divulgados que da fe que las representaciones eran realizadas con personajes es la carta dirigida al presidente de la República Mexicana, Benito Juárez, fechada el 30 de noviembre de 1867, por la que supo de la existencia de la Semana Santa en este lugar al solicitarle su intervención en los excesos que cometía el padre del lugar, fray Antonio Sánchez, al cobrar:
"mas de dosientos por la semana mayor; (esto si no hay judíos que crusifiquen al Señor) si los hay, pasa de trecientos"  -y el haber- "una imposición: de que, la Semana mayor, a los que hacen de San Dimas y mal ladrón, han de ser dos indígenas vivos, a estos, los cuelgan de las arcas, desde el Viernes santo por la mañana, no mas con un taparrabo y una Cabellera, y no los bajan, hasta la hora del desendimiento después de esta operación, los atan de los brazos y los sacan en la procesión del Santo entierro para que vayan a presenciarlo y por esto, se les cobra la limosna correspondiente". [41] 
 
Así también se representaba en los pueblos del Distrito Federal, del cual da constancia la siguiente cita:
 
"…que en los vecinos pueblos de Tacuba y Tacubaya y otros, hubo solemnes procesiones…En Ixtacalco, por ejemplo, desde el miércoles por la noche comenzaban a pasar quienes representaban a los sayones que debían  aprehender a Jesucristo…la cosa se representaba tan a lo vivo
El Siglo Diez y Nueve, 13 de abril de 1873, primera plana
 
A su vez, Naín Alejandro Ruiz Jaramillo, quien es funcionario de la delegación Iztapalapa, en su tesis profesional de maestría en Historia plantea que el Acto del Descendimiento del Señor de la Cuevita fue lo que inspiró a los pobladores de Iztapalapa para que llevaran a cabo el Vía Crucis:
 
"Considero que el Descendimiento  escultórico es en realidad lo que motivó e inspiró, o dio pauta para llevar a cabo la representación de los últimos días de la vida de Cristo en Iztapalapa", a lo que añadió: "es probable que las actuaciones masivas se iniciaron  entre 1856 y 1890.[42]
 
      Aquí cabe recordar que tanto los rituales eclesiásticos de las iglesias como las escenas teatrales de la Pasión fueron traídas de Europa a la Nueva España con la conquista. Por lo que su argumento es una apreciación subjetiva. Y como dicen los abogados: "suponiendo sin conceder", en todo caso hubiera surgido de la parroquia de San Lucas Evangelista debido a que fue construido con anterioridad al santuario, en la hay evidencias que aquí se llevaba a cabo este acto en los Días Santos.[43]
 
      Además, en otro lugar de su investigación escribe un punto de vista que no coincide con  lo manifestado por los mayordomos de la cofradía del Santísimo Sacramento, al escribir:
"Seguramente los referidos apóstoles que encontró el señor Ángel de la Rosa no son actores, sino doce pobres a los que  la Cofradía del Santísimo Sacramento tenía la responsabilidad de mantener y ayudar durante Semana Santa. Les enjuagan sus pies durante el lavatorio, tal como en otras cofradías se hacía. Aunque he de señalar que ese número sí evocaba a los apóstoles"[44]
La confusión del investigador se justifica por no haber tenido acceso a los "Libros de Cuentas", como él mismo lo hace notar en su investigación. Que en atención a ser un trabajo que aborda la historia de la Pasión en Iztapalapa, se hace un comentario aclaratorio a su texto.
      Para tener una idea más amplia en qué consistía la ayuda que daban las iglesias de la Nueva España que eran quienes entregaban un "regalo" a los que participaban en el "Lavatorio de pies", se recurre al testimonio de fray Jerónimo de Mendieta del desarrollo de la escena que habla de la humildad de Jesús realizada en los templos de la capital virreinal durante el siglo XVI:
"después de acabar de cantar el Evangelio, se escogían doce pobres que estuvieran discapacitados para que el guardián y otros dos sacerdotes les lavaran los pies, se preparaba el agua caliente con rosas olorosas, tres bandejas y tres toallas nuevas. Después de esto, a cada uno de los doce se les entregaba ropa nueva…"[45] 
Con respecto a Iztapalapa, no hay constancia de la escena durante los dos primeros siglos de la colonia, que debió llevarse a cabo en éste último al haber pasado cuarenta años dese que se designó un sacerdote para que "oficiara misas los domingos",[46] como era la costumbre en las iglesias de la época. Los testimonios disponibles datan del siglo XVIII: en los informes de los mayordomos de la cofradía aparecen los registros que indican con toda precisión el gasto que hacían en los doce "pobres del lavatorio", que era un gasto modesto, un real a cada uno de los que participaban en la escena.
      Diferente era la ayuda a los apóstoles que participaban en la representación de la Pasión, para lo cual se recurre nuevamente a una de las declaraciones de los testigos de 1782: "ministran al que tiene el cargo de Governador veinte e cinco pesos cada un año para ayuda de gastos que logra en los Pobres Apostoles la Semana Santa". Además, cada uno de estos gastos se registraba en apartados diferentes que no daban lugar a dudas que eran actividades diferentes. Por lo que los "apóstoles" referidos en la cita a la que él hace referencia eran los que participaban en la representación de la Pasión que se llevaba a cabo en el pueblo de Iztapalapa al margen de la parroquia de San Lucas durante la época colonial.
 
 
Postura republicana de Benito Juárez en la Semana Santa de Iztapalapa
 
"La remuneración que dan los fieles a los sacerdotes, así por la administración de los sacramentos, como por todos los demás servicios eclesiásticos, y cuyo producto anual, bien distribuido, hasta para atender ampliamente el sostenimiento del culto y de sus ministros, es objeto de convenios libres entre unos y otros, sin que para nada intervenga en ellos la autoridad civil"
Punto seis del "Manifiesto de Benito Juárez a la nación", en el que explica el programa de su Gobierno, Veracruz, 7 de julio de 1859.
 
De la carta enviada del pueblo de Mexicaltzingo José María Suarez a Benito Juárez en la segunda mitad del siglo XVIII,[47] después de leerla el primer magistrado de la nación, anotó en la propia misiva las siguientes líneas:
"…Quedo enterado de cuanto U. me manifiesta y tendré presente sus indicaciones"
A fin de ubicar el sentido de las anotaciones, en principio es necesario acotar que las apostillas las anotaba Juárez en la mayoría de las cartas que recibía, lo que constaba haberlas leído, como así fue con la enviada por el señor Suárez donde además se incluyeron en su exposición los problemas observados en Coyoacán,  Churubusco y Mexicaltzingo. Pero su lectura no implicaba que el presidente actuara en los términos solicitados. Cuando consideraba que procedía alguna acción en concreto, muchas veces lo dejaba indicado en la petición.[48]
      Sobre la falta de intervención en las actitudes del sacerdote de Iztapalapa con motivo de la Semana Santa en particular, no fue una omisión reprochable de quien se distinguió por ser un conocedor a fondo del derecho canónigo y del derecho civil, sino fue una postura ejemplar de Juárez a los postulados republicanos de los cuales fuera su principal impulsor de su instauración en todos los ámbitos de la vida nacional, donde uno de los principales fue la separación de la Iglesia y el Estado.
 
"La relación entre la Iglesia católica y el Estado. Se trata de un proceso de separación de lo político y de lo religioso, pero más aún se refiere al proceso de reducción  de lo religioso a un espacio específico autónomo de los demás campos políticos, económicos, estéticos, culturales"     
Ritmos de secularización y modernidad en México, siglo XIX, p. 67
 
En la tradición oral de Iztapalapa, tampoco se encuentra una prueba que de constancia que  intervino Juárez en la representación. Las opiniones de personas vinculadas a la organización de la escenificación de los Ocho Barrios por años, así lo expresan:
"De nadie en el pueblo he escuchado que Benito Juárez protegió la escenificación de Semana Santa. En el pueblo se tiene la leyenda que los zapatistas cooperaron con la representación al prestar los caballos de su ejército"
Pedro Guillén Neria. Barrio de Santa Bárbara.
En 1969 y 1970 representó a Jesús y diez años fue responsable de la Comisión de las Vírgenes
 
 
 
"Yo elaboré el primer boletín de prensa de la Semana Santa, que fue en 1996. Como un hecho histórico anote que los zapatistas prestaron los caballos para la escenificación de la Sema Santa en el pueblo. De Benito Juárez no se ha sabido que haya intervenido en alguna ocasión"
Jerzaín Mariano Frías Solano. Barrio de San José.
Capitan de los Sayones, 1994.
 
"Aquí no hay ninguna leyenda o versión que Benito Juárez haya intervenido en la representación…"    
Joaquín Buendía Villarruel. Barrio de San Pedro.
Responsable del la Segunda Caída de la Semana Santa
 
Tampoco se ha encontrado algún indicio de tal aseveración entre los descendientes de quienes han sido considerados verdaderos cronistas del pueblo de Iztapalapa Manuel Maguey Cedillo y Rafaél Álvarez Pérez: Marcos Maguey Granados expresó no recordar que alguna vez su padre haya dicho que Benito Juárez protegió la escenificación. A su vez, Rafaél Álvarez comentó que recuerda que su papá hacía mención que los zapatistas apoyaron a la Semana Santa al prestar los caballos, pero no de otra personalidad pública.
Lo único real, que le da valía histórica a la misiva, que gracias a José Ma. Suárez Benito Juárez conoció la existencia de la Semana Santa de este lugar, al mismo tiempo que representa un testimonio relevante de su realización en la comunidad durante esos años.
 
Contrariamente a los hechos, con base a esa carta, Jorge de León Rivera ha venido sosteniendo que Benito Juárez protegió la representación de la Semana Santa de esta localidad:
 
"En repetidas ocasiones he escuchado en Iztapalapa, tradición oral acerca de la intervención de Benito Juárez en la representación anual con que se conmemora el fin de una epidemia de cólera morbus…Los datos eran muy vagos, al decir de los lugareños, don Benito Juárez "protegió la escenificación y puso orden  tanto en el gobierno civil como en el eclesiástico…No se ha encontrado documentación, de las medidas adoptadas; siendo Suárez su amigo, y conociendo el carácter del Presidente, debieron haber sido drásticas pero conciliadoras con las tradiciones locales…Por su extraordinario interés para la Pasión de Iztapalapa, consigno el documento, esperando sirva para comprender mejor al patricio, que nunca fue un enemigo de la iglesia, sino que trató de impedir su injerencia en asuntos de orden civil".[49]
Con valoraciones subjetivas y juego de palabras, que no tienen nada que ver con la existencia real de algún tipo de protección, el cronista ha desvirtuado los hechos. Pues es iluso si quiera pensar que el sólo envío de la solicitud represente una intervención directa en el planeamiento del problema. Que por venir del cronista la versión, ha sido retomado por la propia delegación con términos categóricos que dan por hecho que intervino Juárez en la Semana Santa de aquí.[50] 
Por cierto, el párroco de la localidad, Antonio Sánchez, siguió en sus labores eclesiásticas como lo demuestra el desplegado  público firmado por los habitantes del pueblo de Iztapalapa el 11 de junio de 1877,[51] mediante el cual hicieron del conocimiento al presidente de la República, ya en ese entonces Porfirio Díaz, de las irregularidades que seguía cometiendo en la localidad el prelado al intervenir en la designación del presidente municipal y en sus funciones, así como en las festividades religiosas del lugar.
 
El comunicado es una prueba fehaciente que Benito Juárez no intervino en los problemas ocasionados por el sacerdote en la comunidad, y al estar signado por una cantidad considerable de nombres quienes demuestran estar al tanto e interés por lo sucedido en el lugar donde eran nativos, deshecha toda posibilidad de la existencia de una opinión en los Ocho Barrios que afirme que el Benemérito de las Américas "protegió la escenificación y puso orden tanto en el gobierno civil como eclesiástico" como lo sostiene el cronista de la delegación Iztapalapa.
 
Testimonios de los fenómenos naturales –viento, lluvia, granizo y rayos que se observaban durante la escena de la Crucifixión en el Cerro de la Estrella.
 
En el momento que el Cristo de Iztapalapa fue crucificado, en forma coincidente, al igual que hace veinte siglos, los rayos surcaron el espacio, el cielo se torno oscuro y la lluvia resbaló por su maltratado cuerpo. En los últimos 35 años, el fenómeno natural ha sido similar
25 de marzo de 1978,  p. dos, por Evaristo Corona Chávez.
 
De las escenificaciones del Vía Crucis Llama la atención que únicamente durante la escena de la crucifixión en el cerro de la Estrella se observara viento acompañado de lluvia, y ocasionalmente rayos, del periodo que va de principios de los años cuarenta a la escenificación de 1991; los fenómenos naturales se observaron aún los cambios en la fechas que cayera el Viernes Santo y del retraso en horas de la escena. Cambio repentino y breve del medio ambiente que le daba a la representación de la Semana Santa un entorno natural como una remembranza a lo observado en el Gólgota hace cerca de 2000 años.
De la presencia de los fenómenos naturales en ese instante están los testimonios de quienes han participado en el Vía Crucis, de los vecinos y de quienes han cubierto la escenificación como reporteros, camarógrafos, cinematógrafos, vivencias de los vecinos del lugar que han quedado narradas en entrevistas, notas periodísticas, reportajes televisivos, y en la memoria colectiva del pueblo.
 
Todas las vivencias del momento de la crucifixión tienen su importancia, que por obvias razones, de quienes han representado a la figura central de la escenificación, a Jesús  de Nazaret, tiene una especial relevancia, entre las que se encuentran las siguientes.
 
 
Vivencias de los participantes en el Vía Crucis
¿Usted ve algo milagrosos en todo esto? Pues quien sabe pero todos los años invariablemente, llueve en Viernes Santo. ¡Hasta parece escenario natural: Tomás Alvarado, "Judas"
El Sol de México, 10 de abril de 1982, p. 8, por Antonio Martínez  
 
"En los años que interpreté a Cristo –de 1965 a 1968- durante la escena de crucifixión, siempre hizo un aire muy fuerte, que era acompañada por lluvia. Sólo duraba unos 30 minutos, o un poco más. Ahora ya ni llovizna…Para que se viera más real la interpretación, a los clavos les aumenté unos puntos de un centímetro de largo, y así, junto al brazalete, me los clavaron. Esto fue lo que provocaba el sangrado. Desde el segundo año que representé a Cristo y hasta la fecha, a partir del Miércoles de Ceniza al Viernes Santo, en mis manos y pies se empieza a configurar las huellas de los clavos que en la escena de la crucifixión me pusieron. Pasada la Semana Santa desaparece toda huella…"
Manuel Neri Mosco. Originario del Barrio de San Pedro. Actualmente vive en la colonia Purísima Uno, Delegación Iztapalapa.[52] 
 
"En Iztapalapa llegaron a tal fidelidad en la representación de la Semana Santa que ayer el Cristo (Mariano Ubaldo Salazar) fue golpeado y sangrado de verdad. Los martillazos se dejaron oír, la lluvia estaba en su apogeo…la gente permaneció arrodillada y rezando ante el cuerpo en agonía de Jesucristo. La lluvia cesó y surgió la claridad, un hermoso arcoíris apareció en las espaldas de Cristo. El Vía Crucis había terminado…"
La Prensa 17 de abril de 1976, p. uno y 35.
 
"Cuando el Cristo de Iztapalapa <Carlos Rivas Fragoso> era crucificado, los truenos, lluvia y polvo cubrieron el Cerro de la Estrella. Sin importarles las inclemencias del tiempo, miles de cristianos y curiosos atestiguaron la ceremonia religiosa de Semana Santa."
La Prensa 25 de marzo de 1978, p. dos.
 
"Desde el momento que empezaba la crucifixión Siempre se levantaba una tolvanera, llovía y había estruendos en el cielo, pero arreciaba más cuando el soldado romano nos clavaba su lanza. En 1977, hizo una lluvia y rayos, hasta uno de ellos mató a una persona en el cerro…mi papá -Antonio Rivas Martínez-[53] me platicó que también en sus tiempos en ese instante hacía mucho viento, llovía y rayos. También me comentó que en sus tiempos un rayó mató a una persona en el cerro…Lo extraño es que en los últimos años ya no hace tanto aire, mucho menos llueve…tampoco estoy de acuerdo que la delegación intervenga en la Semana Santa debido a que es una escenificación del pueblo"
Carlos Rivas Fragoso. Barrio de San Pablo.
Cristo, de 1977 a 1980.
 
"Se nublo y llovió en el descendimiento de Víctor Valle Martínez. Y realmente el cielo se nubló y empezó a lloviznar, Cuestión Divina o coincidencia, el caso es que así transcurrió la tarde de ayer"
La Prensa. 6 de abril de 1985. p. 21.
 
"Todo está consumado…El cielo se nubló y como hace 1956 años en el monte Gólgota, un fuerte viento seguido de una tormenta que azotó en el Cerro de la Estrella en Iztapalapa, segundos después de morir Cristo"
La Prensa, 25 de marzo de 1989, p. dos, por Humberto Huerta y José Santos
 
"En el momento de mi ascensión a la cruz empezó a cambiar el clima; de una calma y sol resplandeciente y candente, rápidamente empezó a nublarse, con muchísimo viento y lluvia, a la vez que grandes estruendos provocados por rayos. Esto duró desde que me empezaron a subir a la cruz, que fue a las 3:30 de la tarde a eso de la cuatro. Después regresó el sol y la calma. Esos cambios son inexplicables, enigmáticos"
Federico Ayala Orozco. Barrio de Santa Bárbara
Cristo, 1990
 
"Existe una película de la representación del año que salió Federico de Cristo. En ella se observa la lluvia y rayos en el momento de la escena de la crucifixión que iluminó un área muy grande, lo que le dio un paisaje natural a semejanza del momento de la crucifixión de Jesús en el Gólgota… En la Biblia se menciona que en el instante de la Crucifixión hizo viento, lluvia, rayos, tembló y hubo un eclipse. Y además, se rasgó el de velo del templo del  Sinedrio -Sanedrín- por la mitad; Anás, era el Sumo Pontífice del templo. Aquí en Iztapalapa nada más falta que tiemble y se presente un eclipse total de sol… Lo que también llamó la atención que la paloma que suelta el ángel terminada la escena donde los soldados romanos dan por muerto a Cristo, haya dado una vuelta y regresado, para posarse en la cruz donde estaba crucificado mi hermano…"
Sergio Ayala Orozco. Barrio de Santa Bárbara.
 
"Todas las escenificaciones son inolvidables, pero sobre esos fenómenos naturales, existe una que llama mucho la atención, fue la vez que salió Federico –Ayala- en 1990. En esa ocasión hubo tolvanera, aguacero, rayos que iluminaban todo el cerro, hasta tuve la sensación de que tembló en el área de la Cruz. Muchas casualidades ¿No? Ahora ya no se ve eso, a la mejor también es culpa de nosotros los dirigentes...El Jueves Santo de 1989, en el Barrio de San Miguel nos agarró un aguacero…Ese día nos acompañó el delegado, Marco Antonio Michel Díaz. Al otro día, el Viernes Santo, su esposa me preguntó si iba a llover, pues el día era muy bonito, sin nubes, le dije que sin duda, el Viernes Santo siempre ha llovido en el momento de la crucifixión, que hasta me había extrañado que el Jueves Santo había llovido con esa intensidad, pues más bien se caracterizaba esa noche por el frío, y en algunas ocasiones por una leve llovizna. El Viernes Santo como cada año llovió en el momento de la escena de Crucifixión.
Anatolio Ávila Domínguez. Presidente del Comité Organizador de la Semana Santa en Ixtapalapa A.C. de 2008 a 2009. 
 
"Era común que hiciera una tolvanera y lloviera. En 1990 tembló alrededor de las Cruces. Esto hizo que la gente que estábamos cerca de ahí retrocediéramos. Fue como si hubiera explotado un tanque de gas".
Antonio Ramírez Barrio de San José.
Obtuvo el primer y segundo lugar de fotografía en 1993 en el concurso de "150 años, 150 fotografías" en la categoría de aficionado, convocada por la delegación Iztapalapa. 
 
"Dice la historia que de inmediato grandes terremotos sacudieron la tierra, la luz del sol se apagó y el velo del templo de Jerusalén se había rasgado en dos partes"
La Prensa 20 de abril de 1957 p. 34 sin autor
 
"El Jueves Santo de 1989, cuando salió Alberto Dirvas de Cristo, nos cayó un santo aguacero por la capilla de San Miguel como a las siete de la noche. El año que salió Federico -1990- cayeron hasta rayos a la hora de la Crucifixión. Después, al siguiente año -1991-, también en ese momento viento y lluvia a la hora de la Crucifixión. Tanto fue así que por el aguacero se nos dificultó bajar de la Cruz a Mario Alberto Ramírez Ramírez. A los otros años ya no llovió, sólo  hizo un viento leve… Yo representé el papel de "Azotador"; Dejé de salir porque en los días de la Semana Santa, lo menos que me pasó fue un catarro muy fuerte, que para uno que sale casi encuerado y con el frío de la noche del Jueves Santo y el calor del Viernes Santo, es mucho. Otra ocasión, faltando dos días para el Jueves Santo me atropellaron. Hasta un Miércoles Santo estuve preso. Mejor di las gracias, porque además se llena uno de temor, de culpabilidad. Me caractericé por pegarles de a deberás a los que representaban a Cristo. A algunos que representaban a Cristo les elaboré su Corona de Espinas. Después le enseñé a Teodoro que tengo entendió él se las elabora a los que representa a Cristo."
José Luis Rodríguez Martínez. Barrio de San Lucas.
 Azotador de 1990 a 1994.
 
 "Nunca faltan las cosas que parecen milagrosas. Hace como 20 años tembló el mero Viernes Santo, o que en 1991, a la hora de crucifixión empezó a granizar. Pero en general  se hacen aires muy fuertes. Cuando Cristo está en la cruz una nube tapa el sol y salen los rayos alrededor. Se salen las lágrimas. Ves la señal"
Teodoro Narciso Reyes Neria. Barrio de San José
Judío Errante. Encargado de elaborar la corona de espinas de Cristo
"La pasión en Iztapalapa" Ed. Delegación Iztapalapa, México 2007, p. 67
 
"Cuando representé a Cristo sólo hizo viento… No es que le reproche al "Gallo" -José Luis Rodríguez- y a Alejandro –Ramírez-, pero me pegaban con ganas…Al "Gallo" le agradezco el haberme regalado la Corona de Espinas que utilice en la escenificación…De esa ocasión tengo buenos recuerdos. Pero debo dejar claro que me sucedió un hecho reprobable: Fui golpeado por algunos del Comité de Semana Santa cuando acompañaba a mi hijo, quien representaba al "Niño Hebreo", el Domingo de Ramos de 2007. Hasta me mandaron al hospital. Dos fueron procesados. En rechazo a esa actitud de los representantes, no me tomé la foto con los demás vecinos que han representado a Cristo, convocada por la delegación"
Francisco López Moco. Barrio de San Pablo.
Cristo, 1994
 
"En los años treinta y cuarenta, una semana antes de Semana Santa salía el "chinmalante" con su tambora y flauta a las calles de los Barrios con lo que anunciaba que ya venía la Semana Santa… Porque se cayó el "tendido" en 1946 y 47 me contrato el señor Santiago Guerra como carpintero para que me encargara de construirlo. Lo hice de 1948 a 1955. Al otro año, 1956 se les cayó otra vez…Cuando estaban clavándole la lanza a Jesús en el cerro de la Estrella se desataba un ventarrón con agua y a veces con rayos, y se desataba una estampida entre los que ahí estábamos…es algo que no sabemos por qué pasaba en esos momentos. No me lo explico. Son cosas que nos se olvidan. Como cuando en la mañana del temblor del 85, estaba recogiendo el periódico en Bucareli, y me dio sed y salí del edificio a tomar un jugo, y me retiro del puesto. A los pocos segundos, se cayó el edificio y se llevó hasta al del jugo. No me pasó nada. Sólo decimos "no me tocaba"
Isidro Ortega Jiménez. Barrio de San Miguel.
 
 
"En el Viernes Santo de 1955 o 56, en los momentos que Poncio Pilatos -el señor Guerra- decía: Si eres hijo de Dios… y  que se caen las tablas del templete donde estaban. Como me encontraba a un lado me tiraron las tablas y sangré bastante. Hasta la gente decía que no sabía montar, que el caballo me había tirado… en ese entonces el concilio se hacía en la parroquia de San Lucas. Y cuando estaba la crucifixión en el Cerro de la Estrella venía el aguacero, y era tan fuerte que no podíamos escondernos en las cuevas porque hasta allá iba el agua… Mi papá, que se llamó Pablo, era de los organizadores de las máscaras que se hacían antes de la Semana Santa…"
Leopoldo Jiménez Martínez. Barrio de San Pedro.
Soldado de la esponja y dos años llevó el estandarte romano.
 
"El viento empezaba después de la Tercera Caída y en plena crucifixión arreciaba con lluvia, y hasta rayos se han visto en este momento…Con los clarines anunciamos que vamos en camino. Tocamos la marcha "Dragona", que es una marcha militar. Me comentó mi papá que la introdujo con algunos arreglos, el señor Nabor Reyes de San José. En ese momento, nos ha dicho la gente que sienten un ambiente fúnebre; cuando pasa el Cristo junto a ellos, he visto que muchos lloran, sienten como si fuera real. A los que golpean a Cristo les dicen de cosas y avientan objetos…He observado que a medida que nos acercamos a las Cruces, vamos sintiendo nervios, pero no sólo nosotros, todos los que ahí estamos en ese momento; la misma gente empieza a cambiar, de una tranquilidad a ser más agresivos; a los mismos que vi en la explanada con su familia, riendo, contentos, después, en el Cerro cambia su carácter a enojados…Inmediatamente de que sueltan la paloma, que es cuando expira Cristo, la mayoría de los caballos se alborotan, hasta los que traen los policías…Y cuando vamos de bajada, nuevamente todos en calma.. Mi papá, Teófilo Perales Acevedo, Barrio San José- fue el encargado de Los Clarines 23 años hasta que falleció hace diez-. Ahora el encargado de los 18 que integramos el grupo de Los Clarines, es mi hermano Alfredo"
Javier Perales Neria. Originario del Barrio de San José. Actualmente vive en la Segunda Sección de Leyes de Reforma, Iztapalapa
 
"En ese año -1956- recuerdo que un periódico publicó que el Cristo de Iztapalapa se había tapado del aguacero en una pulquería. Eso no fue cierto.…Él, nosotros los apóstoles y las vírgenes del pueblo entre las que iba quien años después sería mi esposa, Martina Peralta Álvarez, seguimos todo el trayecto con el ánimo de cumplir con nuestro compromiso no impidiéndolo en ningún momento el cansancio, mucho menos la lluvia"
Gilberto Guillén Medina.[54] Barrio de Santa Bárbara
Encargado de la capilla de Santa Bárbara por quince años.
 
 
 
"En una ocasión empezó a llover a la altura del Centro de Salud –Ayuntamiento casi esquina con Allende, Barrio La Asunción- y le dije al señor José Guerra qué íbamos hacer y contestó sin remedo ¡A seguir! Estaban hechos para el trabajo de campo; no les importaba en lo más mínimo el estado del clima, frio o el calor extremo, mucho menos se iban a parar en ese momento ya que para todos los actores la representación tiene un significado muy importante que se relaciona a nuestras creencias religiosas"
Jerzaín Mariano Frías Soriano. 
 
 "En el Viernes Santo del año -1978- que Felipa –Jiménez Morales, Barrio de San Pedro- salió de Virgen María nos agarró un "santo aguacero" en el recorrido por los Barrios, pero nadie se paró ni la gente se retiró. Los que dirigían la Semana Santa eran unos viejos que el agua que les escurría en sus rostros les daba una apariencia de realmente romanos fieros y para Jesús, era un bálsamo para su cuerpo maltrecho al mitigar su cansancio por el peso de la cruz y los golpes que recibía. La indiferencia de los principales actores de la representación ante el clima me recordaba cuando nuestros padres y vecinos se iban a trabajar a las chinampas apenas saliendo el sol en plena helada que en el potrero aparecía todo blanco y así, con guaraches o descalzos, caminaban en él, "quebrando el hielo". O bajo el rigor del sol barbecharan, sembraran, y siguieran como si nada. El aguacero era nada para ellos… al verlos caminar a quienes eran los dirigentes de la representación en plena lluvia durante el recorrido por los Barrios servía de ejemplo para nosotros los jóvenes. En nuestra representación nos apropiábamos de nuestro papel, lo vivíamos realmente nos transportábamos a esos años que realmente aconteció. Ahora con tristeza vemos que quienes salen lo toman como una diversión, de hacerse notar, más que el de ser una responsabilidad de cumplir una manda o de preservar el mensaje religioso, el haber  dado su vida Jesús para nuestra salvación" 
Jesús López Ramírez. Barrio de San José
Romano a pié, cuatro años
 
 
"Lo inexplicable es que aún cuando no es tiempo de lluvia y las fechas de la Semana Santa cambian, son movibles, o que si hay un retraso en una o dos hasta tres horas en las escenas del Viernes Santo, nos preguntamos cómo es que coinciden los cambios de clima precisamente con la escena de la crucifixión en el Cerro de la Estrella."            
Miriam Ramírez Saucedo. Barrio de San Pablo.
Claudia, 1993
 
 
"En días pasados comentamos en la casa que ya no se ven las tolvaneras en Semana Santa que se veían en otros años. Hace tres años, en la camioneta que nos llevó al Cerro de la Estrella para presenciar la bendición de la Cruz Papal me senté junto al Obispo Marcelino Hernández Rodríguez. Platicando con las religiosas que lo acompañaban comentó que él había tramitado que la Cruz que había bendecido el Papa Juan Pablo II en el hipódromo de la Magdalena Mixhuca se trasladara al Cerro de La Estrella debido a que el pueblo de Iztapalapa estimaba al Papa y su población es profundamente religiosa…" 
Eulalia Ramírez García. Barrio de San Pablo
Samaritana, 1975. 
 
Vivencias de vecinos de los Barrios
Las experiencias de los vecinos del pueblo la comunidad sobre la presencia de lluvia y viento en el momento de la crucifixión en el Cerro de la Estrella, los ha llevado a tener una sensación de "real", que aún al paso del tiempo, los tienen muy presentes en su memoria, confirmando lo manifestado por los personajes de la representación de lo vivido en esos momentos:
"Como por 1945, terminada la escena de la crucifixión, se presentó en el cerro un remolino con viento considerable y poco después, una fuerte lluvia, que hizo que nos  bajáramos de prisa del lugar. Algunos llegaron a  tropezarse  con  la piedra o resbalarnos con la arena. Abajo, el remolino hizo que se levantaran los manteados que cubrían los puestos. Al poco tiempo, volvió la calma."
Florencio de la Rosa Ramírez. Barrio de San Pedro.
 
"En la Semana Santa de 1955, de eso me acuerdo porque tenías dos años y medio, cayó una tormenta en el Cerro de la Estrella. Como pudimos nos tapamos en una de las lonas que tenía la Cruz Verde o la Roja"
Ana Ma. Blancas Uribe. Barrio de San de Pedro  
 
"El Viernes Santo de 1956 calló un aguacero que en ese entonces mi esposa todavía mi novia, quedo bien empapada. La acompañe hasta la calle de Toltecas y Ermita, Barrio Santa Bárbara, donde había una caseta de policía, para que tomara su camión. Lo que no se me olvida es que ahí estaba totalmente seco, no había caído una sola gota de agua"
Luis Hernández Granados. Barrio de San Pablo. Encargado de hacer las portadas del Santuario del Señor de la Cuevita y de la Basílica de Guadalupe
 
"En 1985 vino mi cuñada de Hidalgo para ver la Sema Santa. Allá en el cerro nos cayó un aguacero en plena Crucifixión. Se puso el cielo muy nublado, muy feo. Ella se asustó y enfermó. Mi papá -Clemente Morales Peralta- nos decía que antes la Semana Santa se llevaba a cabo en el atrio del Santuario, para eso se ponía el templete al lado del olivo que está frente a su puerta principal. Él salía en las máscaras y en la representación formaba parte de los que tocaba los clarines"
Francisco Morales Salvador. Barrio de Santa Bárbara
 
"Y tengo mis sospechas de que podemos escurrir en la escomunión si nos vestimos de figurosas para desempeñar los pasos mas santos de nuestra iglesia en la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo…es que una cosa es vestirse máscara y otra cosa es vertirse de Judas…y que las máscaras son cosas endiabladas…"
El observador de la República. Abril de 1830.
Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM,  CU.
 
"Como por 1966, estábamos en el Cerro de la Estrella viendo lo de la Semana Santa con un sol brillante, bonito, pero nada más empezó la crucifixión y empezó un ventarrón, con agua y granizo. Ni para donde correr. Paso un tiempo, y otra vez el sol"
Isaac Cisneros Turcio. Barrio de San Miguel
Presidente del Comisariado Ejidal del Pueblo de Iztapalapa.
 
"Siempre llovía en un Viernes Santo pero en una ocasión fue tal el aguacero que el corral de las vacas quedó todo anegado que hasta el agua tapaba las chichis de las vacas. Soy muy creyente, que he sido mayordomo en varias ocasiones… mi tío Lucio Hernández Salazar me llevó a que representara el niño Jesús en una pastorela el día de San José. Él salió en la Semana Santa de Herodes pero también de otros personajes…"
José Trinidad Hernández Frías. Barrio de San José.
 
"Un poco antes del 1990, fui a la representación de la crucifixión en el Cerro de la Estrella. Más bien me acerqué, pues vivo a la subida del cerro. Allá estaba cuando de un solesote de momento nos cayó un aguacero que todavía me acuerdo que todos corríamos por todos lados. Se puso bien nublado, con polvo y agua. Parecía la crucifixión como real. Como nos cuentan que fue en la realidad en esos momentos con Cristo Nuestro Señor".
José María Villarreal Rosas. Barrio de San Pablo.
 
"Hasta hace unos quince años más o menos, a partir que el Cristo iniciaba la subida en lo que es propiamente el Cerro de la Estrella, Ermita Iztapalapa "baja", se percibía una ola de calor que llegaba a ser insoportable. Por eso, los que personificaban a Cristo no aguantaban la sofocación y se desmayaban. Y como en una película antigua, en el instante de la llegada del Cristo al lugar donde se encuentran las Cruces, los caballos se irritaban. Y todavía, pero era más anteriormente, algunos llegaron a tirar a sus jinetes. Los romanos cambiaban sus rostros y se transformaban en los malos. Era un caos total. En ese entonces, durante la escena de la crucifixión el cielo se nublaba, se escuchaba el viento soplar fuerte, provocando tolvaneras y caía una lluvia tupida y rápida. Después de la escena de la muerte de Cristo salía el sol, se volvía una tarde preciosa"
Mario Guzmán Guillén. Barrio de San José.
Fotógrafo de la agencia española EFE.
Quince años cubriendo la escenificación de la Semana Santa en el pueblo de Iztapalapa.
 
"Hace años, el aire era un aviso de la crucifixión. Después venía la lluvia y hasta rayos…cuando nos quedábamos en la explanada, desde aquí se veía un torbellino muy grande con nubes que opacaba la visibilidad hacia donde estaban las cruces, pero sabíamos que en ese momento estaban crucificando a Cristo…Ahora ya no sucede eso"
Rey Flores Luna. Barrio de San Ignacio.
 
Mi papá Patricio –Ramírez Corona- tenía su pulquería en Cuauhtémoc e Hidalgo, - Barrio San Pablo- "La Reyna Xóchitl". El Viernes Santo nos mandaba a recoger los jarros, pues en la pulquería no cabía tanta gente. Pero cuando íbamos a recogerlos los clientes nos decían, "¿a si?, tu jarro"  y lo dejaban caer al suelo empedrado. Eso sí, nada más venía el aguacero y la tempestad, y todos a correr"
Ceferino Ramírez Juárez. Barrio de San Pablo
 
Vivencias de vecinos originarios de los Barrios que ahora viven en otros lugares
Un número considerable de personas nativas de los Ocho Barrios se han ido a radicar a los terrenos del ejido del pueblo de Iztapalapa, llamada actualmente colonia Leyes de Reforma; otros más, a la colonia Renovación y en la colonia Mixcoatl, al haber recibido en éstos lugares un predio como parte de la indemnización por la expropiación de sus chinampas. Y por razones laborales o falta de espacios, algunos viven fuera de la ciudad. Pero a todos los unen sus raíces, integración en la cual han sido determinantes sus costumbres y tradiciones donde nacieron, legado heredado de sus antepasados, en las que sus mayordomías y la representación de la Semana Santa, son las más representativas.
Una ejemplo que lo ilustra es la de un vecino que nació y vivió en el Barrio San José y en sus últimos años de su vida las pasó en la zona ejidal del pueblo, Miguel Ángel Campos Maguey, ex compañero de la secundaria 22 (Barrio San Lucas), que refleja fielmente la esencia de esta cohesión social:
 
"Como vivo en la colonia Leyes de Reforma, ya no veo tan seguido a mis primos. Cuando más los veo, al igual que mis tías, es cuando se llevan a cabo las mayordomía  en nuestro pueblo"[55]
 
      Para quienes nacieron en Iztapalapa y viven en el interior y fuera del país, la Semana Santa es motivo para reunirse con sus familiares que siguen viendo en la representación una oportunidad para reafirmar sus orígenes. El título mismo de un encabezado de una nota periodística de 2009, y las crónicas de vecinos lo resume y explican con sus palabras las   razones de "regreso" o "visita" en esos días a su lugar de origen: 
"La Semana Santa une a familias. La Semana Santa en Iztapalapa y la representación del Vía Crucis es más que una tradición para la familia Cano Hernández, es motivo de reencuentro entre hermanos, primos, hijos, nietos y abuelos, 120 en total. Algunos de ellos vienen de Manzanillo, otros de Guerrero o de colonias circunvecinas, pero sí nos reunimos para vivir estos eventos que nos nuestros padres nos enseñaron"
Entrevista a Bernabé Cano Hernández del Barrio de San Pedro. Ahora vive en la colonia Progresista. Ex compañero de la primaria "Esther R. Maceda" mejor conocida como la del "Pato", Barrio de San Pedro. Excélsior en el 2008, p. tres.
 
 "En el momento o inmediatamente terminada la crucifixión del Cerro caía un aguacero que se anegaban las calles y callejones. Pues no había drenaje en el pueblo. Al poco rato volvía el sol muy resplandeciente"
Higinio Neria Cano. Originario del Barrio de San Pedro.
Actualmente vive en la colonia Renovación, Iztapalapa.
 
"Como me acuerdo de las mojadas y entierradas que nos dábamos el Viernes Santo. Me da mucho gusto encontrarme con mi gente cuando voy a las mayordomías a Iztapalapa o a las peregrinaciones, como así fue cuando encontré a Florencio y a tu mamá en la peregrinación del  Viernes Santo en Totolapa, -Estado de México- hace dos años  ….".
Antonio Jiménez Rascón. Originario del Barrio de San Pedro. Actualmente vive en Tlayacapan, Morelos
 
Versiones de quienes llegaron a vivir a Iztapalapa
Las crónicas de quienes llegaron a vivir a los Barrios del pueblo de Iztapalapa demuestran la profunda impresión que les causó observar la lluvia y viento durante la escena de la crucifixión en el Cerro de la Estrella que todavía les causa admiración recordar esos momentos:
"El que sucedan esos fenómenos naturales, como todos lo hemos observado tienen un causa, una explicación. Yo como creyente, considero que es un mensaje divino a través del cual el Señor agradece a todos los participantes que a la distancia de los años lo tengan muy presente. y al pueblo por recordar esos momentos de injusticia, y que al mismo tiempo es ejemplar al haber dado Cristo la vida por la humanidad, y sagrado al representar él el hijo de Dios…es un aviso que hasta los caballos sienten esa presencia. Llegué a Iztapalapa, a la calle de Tercer Anillo de Circunvalación en 1970"
Andrés Rosas Benhuméa. Barrio de Santa Bárbara
 
"En 1980 fui a presenciar La Pasión y subí al Cerro de La Estrella. Observé que quienes participaban lo hacían con corazón. Al poco rato empezó hacer viento, y al mismo tiempo la lluvia. Me conmovió el realismo, que hasta lloré. Desafortunadamente ya no es así. Ahora les importa más salir en la tele que hacerlo con devoción. Soy originario del Distrito de Sol de Vega, rumbo a Juquilita, Oaxaca, en plena Sierra. A Iztapalapa llegué en 1978 a la calle de Cobos, Santa Bárbara, de guaraches, sin saber leer y escribir ni hablar el español. Aquí en los Barrios me ayudaron mucho"
Francisco Martínez Cruz. San Juan Jalpa.
Delegación Iztapalapa. 
 
"Llegué a la colonia Santa María del Monte en 1965, a 50 metros de Las Cruces de la crucifixión de la Semana Santa, aquí en el Cerro de la Estrella…a la hora que empiezan a subir a Cristo empieza el viento y el agua…Ya no se hacen las polvaderones de antes porque ya hay muchos edificios. Pero el viento sigue presente, es tan fuerte que debo de reforzar bien el manteado que pongo cada año en la casa…Seguido escuchaba que algo caía de los árboles. Mi vecino me dijo que eran los duendes. Me comentó que su esposa les daba de comer. Sólo una ocasión vi a dos, fue un Miércoles Santo. Aquí en el cerro ocurren cosas muy extrañas…."
Rodolfo Balos Arraiga, colonia Santa María del Monte
 
 
 
 
 
Versiones de funcionarios de la delegación Iztapalapa
Lo experimentado por los funcionarios de la delegación en cumplimiento a sus responsabilidades administrativas en el momento de la crucifixión en el Cerro de la Estrella, también lo tienen muy presente que ha sido marcado en su vida como una característica particular de Iztapalapa, así lo comentan en sus crónicas:
"Llegué a trabajar a la delegación de Iztapalapa en 1979… El aire y lluvia era parte del escenario natural del Viernes Santo en el Cerro de la Estrella. Siendo delegado Marco Antonio Michell-1990- cayó un aguacero con granizo y rayos que se suspendió la conferencia de prensa que hacen los delegados terminada la representación"
Alfonso Hernández López. Director General de Servicios Urbanos de la Delegación Iztapalapa.
 
"Reuní a los Administradores de los Mercados de Iztapalapa en la explanada del jardín Cuitláhuac el Viernes Santo, uno de ellos me dijo que fuéramos al cerro "a la entierrada y a la mojada". No le di mayor importancia. En el Cerro de la Estrella, en RTeel momento de la crucifixión que viene la tolvanera y después el aguacero, y ya abajo, en la explanada un sol resplandeciente…Lo que viví en ese día se los comenté a mis paisanos y familiares en Colima. No me creyeron, y me dijeron: nada más te fuiste a la capital y luego luego aprendiste a decir mentiras"
Fernando Saucedo. Subdirector de Mercados y Vía Pública 
 
"Dan ganas de llorar ver que es un escenario natural, con viento lluvia y estruendos. Pues de un cielo tan limpio vemos como se van juntando las nubes. Muchos le atribuyen al fenómeno algo sobrenatural, yo considero a que es por la concentración de la gente. En cierto momento nos ponemos tristes y luego alegres, nos preguntamos cómo un escenario así mueve a millones"
Enrique Álvarez González. Originario de los Reyes Culhuacán y funcionario de la delegación de Obras y Servicios 
 
Reportajes de periodistas
Con sus notas los periodistas de los diferentes medios de comunicación han dejado constancia por escrito el cambio repentino y breve en el medio ambiente durante la escena de la crucifixión en el cerro de la Estrella, narraciones de la singularidad de estos momentos de gran valor histórico para la Semana Santa de Iztapalapa; de sus artículos, se hace un recorrido breve que junto a las anteriormente mencionadas han sido determinantes para que nacional e internacional se haya difundido el Vía Crucis llevado a cabo únicamente por habitantes de los Barrios del pueblo:
"Ante una multitud no menor de diez mil almas…Los medios de  transporte resultaron completamente insuficientes, ya que, tanto tranvías como camiones, llegaban al lugar donde se desarrollaron los pasajes de la pasión y muerte de Jesús, materialmente abarrotados de personas…Desde que se inició el recorrido por las calles, se desató un aguacero como pocos, pero a pesar de esto, la gente continuó presenciando el acto"
La Prensa, 1946. p. dos
 
"Siempre hacía viento, tolvanera y llovía a la hora de la crucifixión. Recuerdo que en 1965 granizó muy fuerte que tapizó de blanco el cerro y la explanada Cuitláhuac. En 1968, - en los instantes que se escenificaba la crucifixión el cronista Paco Malgesto –Francisco Rubiales- exclamó: "Es maravilloso, increíble, que se nuble, que llueva. Esto le da un toque real a la representación. De verdad ¡Es algo inexplicable!"…En 1969 hubo dos personajes de Cristo, dobles apóstoles, dobles vírgenes, debido a que dos grupos la escenificaron. Uno organizado por el pueblo y la otra con el apoyo de la iglesia la organizó Antonio Hernández, que vivía por el panteón civil"
Pedro Guillén Neria. Barrio de Santa Bárbara.
 
"El cielo lloró. La escenificación de la Pasión se inició a las 13:03 horas, bajo un sol abrazador, en el atrio de la iglesia de San Lucas, construida en 1534, la tercera que se edificó en América Latina" 5 de abril de 1969... Sin embargo, a las 15:20 horas cuando Jesús subía al Gólgota, el astro rey se  escondió. El cielo se nubló y ennegreció, estaba casi negro, el hijo de Dios en la cruz exclamaba con voz que parecía un susurro; Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen!
La prensa 5 de abril de 1969 p. 40
 
"Los  martillazos  se  dejaron  oír,  la  lluvia  estaba  en  su  apogeo. La gente permaneció arrodillada ante el cuerpo en agonía de Jesucristo. La lluvia cesó y surgió la claridad, un hermoso arco iris a las espaldas de Cristo (Mauricio Ubaldo Salazar). El vía crucis había terminado"
El Universal, 17 de abril de 1976.
 
"Minutos después, cerca de las 17:00 horas fue colocado sobre la cruz…Allí la naturaleza intervino intempestivamente. El polvo, el agua y los rayos, dieron mayor colorido a la representación que año con año hacen los habitantes de Iztapalapa"
La Prensa, 9 de abril de 1977, p. 7 por Augusto Cabrera.
 
"La tradición se había cumplido otra vez en el cerro de la Estrella: cuentan que todos los años en la fase de la Crucifixión de la representación en la Pasión en Iztapalapa, sucede un fenómeno meteorológico extraño, llueve hay tolvanera, graniza en seco…La tormenta terminaba tan repentinamente como había empezado"
El Universal, 25 de marzo de 1985, p. 12, por Beatriz Fregoso.
 
"Hoy, reunido, en este lugar del mundo: Iztapalapa. Aquí no se puede hablar de la gente, sino del gentío. La población creyente que vivía antes de la llegada de los conquistadores. Una religión antigua, un sentimiento indio, mexicano, lleno de flores y pulque y quesadillas y sufrimientos y luchas y sueños que tienen que ver con el cielo, que tienen que ver con la tierra. Comienza la lluvia."
La Jornada, 14 de abril de 1990, p. 9, por Javier Molina
 
"Me acuerdo que Agustín Granados estaba narrando la Semana Santa en Iztapalapa para el canal dos de televisión -1989-, y ya estando la escena de la crucifixión comentó: señor Zabludozki nos encontramos en el Cerro de la Estrella, y en estos momentos quien personifica a Jesús ya se encuentra clavado en la Cruz, con un sol esplendoroso y un cielo limpio, muy contrario a las previsiones del joven  Moisés Campos que nos había anunciado que en este momento empezaba a llover. Nada de eso. Pero terminando las Siete Palabras. Agustín Granados comentó: señor Saludos qui empieza a lloviznar en estos momentos, y los pocos segundos decía: arrecia el agua, el cielo se está cayendo en este lugar...por la noche, en su noticiero comentó que la lluvia era la parte mágica de la escena"
Moisés Campos Neria. Barrio de San Pedro.    
 
Razones de los vecinos por las cuales no ha llovido
El que ya no aparezca la lluvia y viento en el momento de la escena de la Crucifixión del Vía Crucis en el Cerro de la Estrella a partir de 1992, los vecinos lo interpretan como "Una señal divina porque los actores ya no participan con la fe y devoción obligada", ha sido suplantada por "una actuación meramente teatral"; también le atribuyen esa falta a la intervención de la delegación que ha visto en la escenificación un buen momento para obtener provecho político más que su interés de respeto al evento netamente del pueblo, y a que el escenario ha sido aprovechado por la población con fines ajenos a la esencia de la representación, algunos de ellos con una postura abiertamente política:
"Con Oscar Rodríguez Vargas –en 1992- Juan Miguel Martínez García –en 1993- y Francisco López Mosco -1994- hizo viento, pero ya no tanto como otros años, y ya no hubo lluvia
José Luis Rodríguez Martínez. Barrio de San Lucas.
 
"En otros tiempos, la disciplina entre los participantes era muy duro; acostaban en el piso al que había cometido una falta y con un cuero y hasta llegué haber que les daban con varas de membrillo, pero ahora… ¿Será por eso que ya no llueve?"
Juan Cano Martínez. Barrio de La Asunción.
Propietario de la "Casa de los ensayos"
 
 
"El Viernes Santo de 1965, -en ese entonces tenía 18 años- calló una granizada que desaparecieron las banquetas, se taparon los caños...siempre se hacía viento y lluvia en los momentos de la crucifixión a excepción de una vez que nos cayó en Jueves Santo. El llover y viento, lo que hacía que se nublara y obscureciera un poco, lo veíamos como normal. Ahora que ya no sucede así, nos preguntamos por qué. Extrañamos esos momentos"
Cruz Ramírez Ramírez. Barrio de San Pablo.
Veinte años representando al Soldado de la Esponja y en los últimos años al sacerdote Zumus
 
 
"En 1965 cayó una granizada tremenda. De esto me acuerdo porque mi padres, que se llamaron Reyes Rodríguez Rojas y Agustina Martínez Guillén, vendieron comida de pescado frente al santuario del Señor de la Cuevita. Yo les ayudé ayudaba cuando, entre las 3:30 a 4:00 de la tarde, viene la tormenta. Realmente fue algo imprevisto y espantoso. Todo mundo corría para atajarse del granizo. Es esos años todavía Ermita era de dos sentidos. Lo raro es que ahora ya no llueve en esos momentos. No creo que sea por el cambio de clima…"
Reyes Rodríguez Martínez. Barrio de San Pablo. 
 
"En ese entonces hasta el cielo participaba. Era algo insólito, que hoy en día no sucede. Tal vez se deba a que los participantes ya no lo hagan con fe, con devoción. En otras palabras, ya no lo hacen con la esencia de la representación, con el mensaje bíblico con el cual ellos deberían identificarse. Se siente como meramente teatral"
Mario Guzmán Guillén. Barrio de San de José.
 
"Considero que ya no se observan las tolvaneras y llueva como aviso divino, por la intromisión de la delegación en forma directa en la organización y no se limite a sus funciones, que es principalmente seguridad y vialidad, hasta ya parece más un evento de ella más que del pueblo"
Jesús García Ávila. Barrio de San José.
Secretario de Prensa de la Asociación de Profesionales de Iztapalapa.
 
"Del Mazo –siendo candidato a un puesto de elección popular- visitó en el Barrio La Asunción a los actores de la escenificación de la Pasión de Cristo"
La Prensa.  21 de marzo de 1997, p. 8, por Abel López.
 
"Protestarán contra guerra en vía crucis de Iztapalapa. Durante la tradicional representación de la Pasión de Cristo orarán por un mundo mejor  "Como tradicionalistas, católicos y cristianos reprobamos la invasión a Irak", afirmó el presidente del Comité Organizador de la Semana Santa, Tito Emérito Domínguez Cerón, quien también anunció que durante el inicio de la festividad católica transmitirán un mensaje de fraternidad para lograr un mundo más justo"
El Universal, cinco de abril de 2003, p. por Alma Ortiz.
 
"Judas (Tito Domínguez Cerón) portó durante la escenificación el moño tricolor, símbolo del repudio al desafuero. Luego comentó a los medios que así como estaba a  punto de cometerse una injusticia con Jesús, también en el país se está en vísperas de presenciar otra con el gobernante capitalino"
La Jornada, 26 de marzo de 2005, p.  
 
"Campaña antiaborto en pleno Viacrucis…En lo que parecía iba a ser un acto meramente católico y aprovechando que asistieran más de 1.4 millones de personas a la CLXIV representación de la Pasión y Muerte de Jesús en Iztapalapa, un grupo de personas que se encuentra contra la despenalización del aborto en la ciudad de México, desplegó una manta en donde se exigía el derecho a la vida de las personas, y dijo estar contra las reformas en ALDF al Código Penal y la Ley de Salud"
La Prensa, 7 de abril de 2007, p. dos.
 
"Durante los 34 años que llevo participando, muchos de ellos de Caifás, siempre he notado que a la hora crucifixión llueve y hace viento, como así me lo dijo mi padre que sucedía en sus tiempos. Aunque últimamente, en los últimos años ya no es así. Probablemente se deba a que ya que los que vienen de fuera para participar como nazarenos no respetan nuestras reglas. Pues vienen de Tlaxcala, del Estado de México. Son tantos que vienen en camiones. Eso no quiere decir que los de acá nos portemos del todo bien. Máxime en los últimos años, en donde muchos de los representantes de la organización han estado envueltos en conflictos…"
Francisco Ramírez Frías. Barrio de La Asunción.
Vicepresidente del Comité Organizador de la Semana Santa en Ixtapalapa del 2008 al 2009.
 
"En esta representación del 2009 no llovió ni hizo viento, mucho menos aparecieron las nubes como lo difundieron algunos periódicos. El poco viento que apareció se debió al provocado por los helicópteros que sobrevolaban el lugar de la crucifixión. Algo anda mal. No sólo el medio ambiente, sino también el espiritual, los demonios andan sueltos en el pueblo, muy cerca de nosotros que augura presagios nefastos"
Héctor Issachar Jiménez Serrano. Barrio de San Pedro.
 
"Pienso que ya no llueve en ese momento debido a que ya no es una representación netamente del pueblo. Ya la delegación se ha metido hasta en la organización interna. Recuerdo que como por 1993 en el patio de Culturas Populares, en la delegación Coyoacán, se hizo una presentación del vestuario y de la historia de la Semana Santa por parte de la delegación Iztapalapa. En ese entonces, Florentino Castro era el delegado. Él mandó a poner la escenografía y canalizó muchos recursos de la delegación para La Semana Santa. De ahí a la fecha, cada vez más la delegación se mete en la organización. Ahora ella convoca a los organizadores; les dice en qué momento reunirse, que pose tomar ante los fotógrafos y hasta controla los gafetes, cuando la organización, como representante del pueblo debería definir y coordinar las tareas a realizar…se ha observado cómo las televisoras les dan indicaciones a los participantes hasta parecen sus actores, sus trabajadores" 
José Manuel Pérez Alvarado. San de Miguel
Secretario de Participación Ciudadana de La Asociación de Profesionales de Iztapalapa de La Asociación de Profesionales de Iztapalapa
 
"Como fuera, con faltas de dicción y demás, en la representación de hace veinte años, los actores mostraban más sinceridad en sus papeles. Había un ambiente que expresaba fe. Ahora ya están más dados a la difusión teatral meramente; el fervor ha sido sustituido por una aparatosa escenografía, lo que ha hecho que se haya perdido lo genuino, en donde los actores ya responden más a las necesidades de los medios de comunicación y a la delegación…"
Héctor Pérez Trejo. Barrio de San Miguel
Secretario de Organización de la Asociación de Profesionales de Iztapalapa
 
    
"Bien que me cuerdo que en 1999 –la Asociación de Profesionales de Iztapalapa- nos manifestamos en Rojo Gómez y Ermita Iztapalapa en contra de la delegación Iztapalapa por autorizar la construcción de más de 200 departamentos en la parte poniente de las Cruces de la escenificación donde existen vestigios prehispánicos abandonados. Me acuerdo que a eso de la una de la tarde de 1999 sobre Ermita baja, en sentido a Rojo Gómez venía una camioneta con granaderos atrás de ella un camión también de granaderos más atrás una ambulancia. Y de momento, unos cincuenta metros para llegar con nosotros se paró de momento la camioneta, y por descuido el camión de atrás los arroyó que tuvo la ambulancia llevarse a dos granaderos heridos. De nosotros ya no se ocuparon. Al otro día se parecieron algunos personajes de la Sema Santa para solidarizarse con el movimiento que llevó a cancelar el proyecto de construcción de los condominios" 1999.
Antonio Maguey Granados. Barrio de San José.
 
"En los últimos años sobre Estrella entre Ermita baja y Ermita alta la delegación no deja pasar a nadie y se ve que sólo una televisora es la que tiene derecho a filmar en ese lugar por lo que la gente se enfada y pasa lo que pasó en el 2011 que hasta tabiques volaron contra los granaderos…En lo que corresponde al Comité Organizador sólo participan hombres, es necesario que integre a él a mujeres, toda vez que además de que Cristo siempre las consideró importantes, en la representación de Iztapalapa he observado que muchas mujeres participan, que no se observa en la toma de decisiones"
Sabina Cisneros Salazar. Barrio de San Pablo.
Secretaria de Finanzas de la Asociación de Profesionales de Iztapalapa"
 
 
"Piden sea patrimonio espiritual la Pasión de Cristo en Iztapalapa
Representación de la Pasión y Muerte de Cristo en Iztapalapa sea considerada como patrimonio espiritual de la Ciudad de México. Ciudad de México.- La Asamblea Legislativa exhortó ayer al jefe de Gobierno para que emita un decreto para que la representación de la Pasión y Muerte de Cristo en Iztapalapa sea considerada como patrimonio espiritual de la Ciudad de México, para que además se rescaten las costumbres de los habitantes de la ciudad de México"[56]
El Sol de México. Sección Metrópoli. 29 de septiembre de 2008. Por Abigail Cruz
 
Periodo en el cual se observó lluvia y viento
En términos generales la presencia de los fenómenos naturales están marcados por dos hechos: se inició a partir de que la escena de la crucifixión se representó en el Cerro de la Estrella a principios de los años cuarenta, y terminó su presencia al primer año de los noventa, al observarse a los pocos meses de ésta, una intervención directa de la delegación Iztapalapa en la Semana Santa. En el último año que llovió e hizo viento que fue en la representación de 1991, en la que si bien hubo intervención de la delegación en la representación, ésta fue con el único propósito de  colaborar en su escenario, sin que hubiera un papel protagónico de su titular, Narco Antonio Michel Díaz:
 
"…Así mismo pudieron admirar los escenarios elaborados por estudiantes del INAH y proporcionados directamente por la delegación Iztapalapa.
La Prensa, sábado 30 de marzo de 1991, p. 2, por Rocío Ramírez y Alejandro Colón
 
A los pocos meses de la representación de ese año, Florentino Castro López empezó a darle una promoción sin precedente que se inició con un artículo publicado en la revista  "Iztapalapa, fin de siglo" en octubre de 1991, de la cual siguieron el libro "Semana Santa  en Iztapalapa" en 1992. Al año siguiente, en 1993, editó otro de sus libros: "150 años 150 fotografías" e hizo la presentación pública de los vestuarios y escenografía utilizados en el Vía Crucis en el inmueble de Culturas Populares, ubicado en la delegación Coyoacán. De ahí, cada año la delegación ha venido publicando boletines, trípticos, carteles, anuncios espectaculares, en el que se incluye el libro que lleva el título: "Pasión en Iztapalapa" en el 2007, en los que siempre van anotados los nombre de los principales funcionarios dejando en segundo término a los de los actores hasta llegar en algunos casos a ser ignorados.
      Aunado a lo anterior, los trabajadores de la delegación ya son los encargados de armar los escenarios, pintar las fachadas de las casas ubicadas por donde pasará "el recorrido de los actores y nazarenos"; la propia delegación "aporta" la sonorización; en forma selectiva distribuye los permisos para los medios de comunicación que cubrirán la representación el Jueves y Viernes Santo, entre otras cosas, que no en vano hay voces que señalan que "ya parece un evento más de la delegación que del pueblo", donde la prioridad del titular en turno ha sido obtener el mayor provecho político posible de la representación…
 
Bibliografía
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Colegio de México-UNAM, México 2001
Aracil, Ma, Beatriz Varón. El teatro evangelizador.
 
De la Rosa Blancas, Ángel, El Señor de la Cuevita del pueblo de Iztapalapa, Late Iztapalapa, México 1999.
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------Iztapalapa fin de siglo, Octubre 1991.
------Representación de la Pasión en Iztapalapa de 2001ª 2009
------"La pasión en Iztapalapa", México 2007
------"Semana Santa. II Festival cultural pasión por Iztapalapa, 2011
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Garibay K., Ángel María, Historia de la literatura náhuatl, Porrúa, México 1992.
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Ricard Robert, La conquista espiritual de México, FCE, México 2010.
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           Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social,    
           México 1991.
------El proceso de selección de tradiciones: Semana Santa en Iztapalapa, Los Pueblos
           Originarios de la ciudad de México, Gobierno del Distrito Federal e Instituto de
           Investigaciones Antropológicas, México 2007, p.p. 199-219.
------Las fiestas como modeladores de identidades y diferenciaciones, Iztapalapa,
          UAMI, México enero-junio 1992, p.p. 13-26.
 
Rojas Garcidueñas, José, El teatro de Nueva España en el siglo XVI, Sep-Setentas, México 1835.
Ruiz Jaramillo, Naín Alejandro, El Santo Entierro y Sepulcro de Cristo en una cueva del cerro de la Estrella, UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, Tesis de maestría en Historia, México 2011.
Zugarazo Sánchez, Silvia. La Representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, Iluminarum, México 2007.
 
 
Comentarios y opiniones favor de enviarlos:
arb5202@yahoo.com.mx; iztapalapaescribe@hotmail.com


[1] AGN, Tierras, volumen 2252, expediente 8, años, 1782 y 1783.  
[2] Durante la época colonial, Mexicaltzingo fue la cabecera de Iztapalapa, sitio donde estaban asentadas las autoridades virreinales, razón por la cual las declaraciones de los vecinos de este pueblo se llevaron a cabo en este lugar; se localizaba a la altura de la Viga y Ermita Iztapalapa, delegación Iztapalapa. 
[3] La lectura de estos textos y los subsiguientes que se citan en el presente capítulo, dan la oportunidad de conocer la ortografía y gramática que caracterizaría a la escritura de la época.
[4] AGN, op. cit. Foja 4.
[5] AGN, op. cit, Foja 5.
[6] Donde difieren es en el origen del apoyo económico: los testigos señalaron que provenían del arrendamiento del terreno los Terremotes. A su vez, los mayordomos declaraban que eran tomados de los recursos globales que recibían de varias fuentes de ingreso que ellos tenían, que para el caso del presente trabajo, el origen de los recursos entregados al gobernador no cambia en nada el de servir los documentos como testimonios de prueba de la realización de la escenificación de la Pasión en Iztapalapa durante esos años.
[7] Durante el siglo XVI y XVII con el término nexcuitilli se refirieran a las obras teatrales donde participaban los naturales. Ya para el XVIII con este término designaban únicamente a la representación de la Semana Santa. 
[8] Vera, Fortino., Jorge. Antigua y moderna legislación de la Iglesia mexicana. Tomo Tercero. Amecameca. Colegio Católico, 1887, p.p. 6-7. (Biblioteca Universidad Pontificia de México)
[9] De ellas se distingue la escrita por los del pueblo de San Agustín Cuevas de Tlalpan en 1763, al ser un exponente del estilo florido y metafórico del lenguaje de los naturales (AGN, Indiferente Virreinal, Exp. 117 Indios caja 5128. Año 1765; "Las piezas más tardías, de los siglos XVII y XVIII…se pierde mucho lo que se podría llamar "Estilo prehispánico" pero se conserva la solemnidad y pureza del idioma" (Horcasitas, Fernando, Teatro náhuatl, UNAM, México, 2004, p, 56)
[10] A los días de Semana Santa también se le nombra Semana Mayor o Días Santos. Comprende del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección.
[11] AGN, Tierras 2252 Cuaderno tres f 44 t 41, enero 1799.  
[12]. "Libro de cuentas", informe de la cofradía del Santísimo Sacramento de 1799
[13] Todavía en la actualidad, algunos representantes de las imágenes del pueblo de Iztapalapa, nombran "Monumento" al arreglo del altar de la parroquia de San Lucas y al del Santuario del Señor de la Cuevita que se elaboran con motivo de las festividades en honor a la Virgen del Carmen y de Guadalupe.
[14]  Los registros estuvieron en pesos y reales.
[15] Por su vistosidad, los "Monumentos" de las iglesias eran uno de los puntos más concurridos durante Semana Santa para ser admirados.   
[16] Aún incluyendo los otros que se hacían como parte del "adorno" los entregados a "los que cargaron la cera, fruta, no pasan de esta cantidad.
[17] Después de haberlas promovido y en algunos casos tolerarlas, la jerarquía eclesiástica expidió disposiciones que la prohibían. Entre ellas se encuentra la siguiente ordenanza: "Para que durante la Semana Santa no salgan en esta ciudad de México las cofradías de sangre, ni se azote a nadie, audiencia gobernadora. AHDF. GD 82 Ordenanzas 16 de abril de 1612 vol. 1 exp. 173 fs. 156.   
[18] En la época prehispánica, el consumo de chocolate era considerado como parte importante de sus rituales religiosos y era consumido exclusivamente por las clases altas: Moctezuma le daría entonces a Hernán Cortés chocolate debido a que lo consideró una divinidad.  
[19] En reconocimiento a sus conocimientos sobre la historia del pueblo de  Iztapalapa, una de las salas del museo Fuego Nuevo lleva su nombre.  
[20] En reconocimiento a sus conocimientos sobre leyendas y tradiciones de los Barrios del pueblo de Iztapalapa, una de las salas del museo Fuego Nuevo lleva su  nombre.
[21] En 1973 se publicó por primera vez que la representación de la Pasión se realizó en Iztapalapa en el primer cuarto del siglo XIX, que como se comenta en párrafos siguientes esta afirmación no tiene ningún sustento documental o tradición oral en la comunidad.
[22] AGN, Gobernación y policía, vol.382, exp. 2, año 1850. 
[23] Mario Sntillán, Ceferino Santillán Morales, Francisco Núñez, de los Barrio los barrios de San Pablo, San Miguel y San Lucas, respectivamente..
[24] AGN, Gobernación y policía, vol. 135, exp. 2, año 1830.
[25] Rodríguez, Mariángela, Las fiestas como nodeladores de identidades y diferenciaciones, revista UAMI No. 25, México enero-junio de 1992, p 23.
[26] AGN, Gobierno Virreinal, vol. 9, exp. 7, año 1813.
[27] AGN, Ramo Gobernación. Decretos y Circulares. Caja 160, exp.5 año 1833.
[28] De la Rosa, Ángel, El Señor de la Cuevita del pueblo de Iztapalapa, Late Iztapalapa, México 1999, p. 12.
[29] La imagen del Señor de la Cuevita es una representación del Santo Entierro.
[30] Jesús María Rodríguez que lleva por título "Iztapalapa, trono de Nuestro Señor de la Cuevita", Imprenta Ambriz, México 1980.
[31] De la Rosa, op. cit. p. 59
[32] Entre estos trabajos se encuentran el de Artemio Arroyo Mosqueda, "La fiesta del Señor de la Cuevita en el pueblo de Iztapalapa. Tesis profesional, INAH, México 1999, p. 137; y el de  Carlos González Granados, "Gracias Señor de la Cuevita" (2009), Tesis profesional, INAH, México, 2009, p.47.
[33] Con este nombre la comunidad se refría a la encargada de organizar la Semana Santa hasta 1994.
[34] Mendoza T Vicente, "Representación del drama de la pasión en Ixtapalapa, D.F., Anuario de la sociedad folklórica de México, volumen VI, México 1947.
[35] Revista El gran teuhtli, La pasión de Cristo en Iztapalapa, México, abril 2003 p. 4. En su portal de Internet también lo informa en los mismos términos.
[36]  Citado por Mariangela Rodríguez en  El proceso  de selección de tradiciones: Semana Santa en Iztapalapa, Los pueblos originarios de la ciudad de México, Gobierno del Distrito Federal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, México 2007,  p. 215. P. 80
[37] Gorbea, José  Trueba, Culhuacán, INAH, México 1959, p.p. 9-16.
[38] El ex convento de Culhuacán se localiza en la calle de Morelos Número 10, Culhuacán, delegación Iztapalapa.
[39] La Jornada, cinco de abril de 2007.
[40] Ramírez, González Beatriz, Semana Santa en Iztapalapa, revista Tradición de siglos, Historia de devoción Semana Santa Representación CLXIV Iztapalapa 2007,delegación Iztapalapa, p.11 y 12; Zugarazo, Silvia, La representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, Iluminación, México 2007, p.7.
[41] Archivo Juárez de la Biblioteca Nacional del Instituto de Investigaciones bibliográficas de la UNAM, CU.
[42] Ruiz, Naín Alejandro Jaramillo, El Santo Entierro y Sepulcro de Cristo en una cueva del cerro de la Estrella, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, México 2011, p. 17, 146,161 y 236. Se aprovecha para aclararle que el Barrio de San José no forma parte de Atlalilco, como así lo señala (p. 13); este barrio es  parte del otro "medio pueblo" de Iztapalapa llamado Axomulco. Además, el mapa que reproduce no corresponde con la realidad. Por ejemplo, nombra la calzada del Moral donde desde hace más de treinta años tiene el nombre de calzada Rojo Gómez. Anota la calle Moctezuma en la dirección izquierda, cuando su nombre correcto es Allende. Sobre la ubicación de algunas capillas pasa lo mismo (p. 6). Este mapa también aparece reproducido en el trabajo de Silvia Zugarazo (op. cit. p. 4).
[43] Por ser la parroquia de San Lucas la rectora eclesiástica de la zona, que se debía por ser la más antigua, a ella la cofradía del Santo Entierro le pagaba los derechos del Descendimiento ("Dieci y seis pesos pagados a esta Parrochia por el descendimiento de Viernes santo de los años de 1736 a 1737" Libro de cuentas de la cofradía y hermandad de el Santo Entierro, p. 3")
[44] Ibídem, p. 47. En su trabajo no menciona la fuente de información que de sustento a su afirmación en cuanto era una responsabilidad de las cofradías mantener y ayudar a los doce pobres.
[45] Mendieta Jerónimo, Historia eclesiástica indiana, Ed. Porrúa, México 1993, p,435. Citado por La conquista espiritual de México. FCE 2000, p. 287-289.
[46] En 1560 se designó un sacerdote par el pueblo de Iztapalapa con el fin de que celebrara misas los domingos, principalmente. 
[47] El texto es el mismo que se hizo referencia en líneas anteriores.
[48] Así se constata en las cartas que recibió siendo presidente de la Republica localizadas en el archivo Juárez de la Biblioteca Nacional de la UNAM CU
[49] De león, Jorge, Benito Juárez y la representación de la Pasión en Iztapalapa, delegación Iztapalapa, México 1992, p.141
[50] "Benito Juárez protegió la escenificación y puso orden", boletín de la delegación Iztapalapa CLIX representación de la pasión en Iztapalapa, México 2002, p. 7; Pasión en Iztapalapa, México 2007, Ed. Delegación Iztapalapa, p. 16. 
[51] AHAM. Caja 102. EXP. 3. Llama la atención que el comunicado haya sido del tamaño de un cartel.   
[52] "Desde 1917 vive en el monasterios de Nuestra Señora de la Gracia, en el pueblo de San Giovani; Rotondo, de Faggia, Italia, un monje capuchino que, bajo el sencillo nombre  de Padre Pío, viene centralizando en su persona, dese hace varios años, la atención de todo el mundo cristiano no sólo por la extraña circunstancia de ostentar en sus manos, los pies y en los costados, los estigmas de la Crucifixión de Cristo, sino por el hecho plenamente comprobado…" La Prensa, 4 de abril de 1964, p. 10.
[53] Ver "Mi máxima satisfacción es haber participado durante más de 35, entrevista a aaNTONIO Rivas Martínez",Semana Santa en Iztapalapa, delegación Iztapalapa, México 1992, p. 170.
[54] La versión de este vecino y las tres subsiguientes hablan de la lluvia que también llegó a caer en forma excepcional fuera del cerro de la Estrella
[55] De la Rosa, op. cit. p,34
[56] A los siguientes años, quien ha estado de la frente de la delegación cada año ha estado informado sus acciones tendientes para que así sea reconocida la Semana Santa del pueblo de Iztapalapa. 
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